Quien ve correr a Kiara Rodríguez (18 años) en una pista se convence de que cualquier barrera física del ser humano termina siendo solo mental. La medallista de bronce en salto largo (con 5,63 metros) de los Juegos Paralímpicos de Tokio volvió a su rutina normal de entrenamiento en Guayaquil, pero con nuevas metas. La inmediata es participar en el Sudamericano Sub-23 en el puerto principal del 16 al 17 de octubre (atletismo convencional); y su objetivo, a largo plazo, es el oro paralímpico.

¿Cómo se inicia en el deporte?

Como toda niña me gustaba jugar a las escondidas, también a la pelota. En el colegio, en octavo, comencé a jugar voleibol y fui seleccionada por Guayas. Pero en noveno, un entrenador de lanzamiento me vio y vine a hacer las pruebas, pero por mi contextura no era apta para esta disciplina y me mandaron al estadio Modelo con el profesor Bernardo Valdés, con quien entreno hasta ahora, para hacer velocidad. Después inicié haciendo saltos; comencé con 3,19 metros, no saltaba mucho, me enfocaba más en velocidad.

¿Cuál fue su primera competencia internacional?

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Fue en Brasil (Open Internacional Loterías Caixa de deporte adaptado, en 2018), donde hice salto largo y también velocidad. En longitud quedé en primer lugar, le gané a la que estaba cuarta en el mundo, con 4,95 metros. Desde allí fuimos viendo que tenía más posibilidades en salto que en velocidad, pero también hago 100 metros para mejorar en el salto.

¿Qué recorrido siguió para llegar a los Paralímpicos 2020?

Se inicia con los Juegos Nacionales de deporte adaptado, donde se selecciona a deportistas para torneos internacionales. Yulima Páez, directora técnica de la Federación para personas con discapacidad física, me escogió para Brasil. Luego tuve un Gran Prix Mundial en París, donde fui tercera en 100 y 200 metros y primera en salto con 4,84 metros.

¿En qué categoría compite dentro del deporte adaptado?

Mi categoría es T46. Es porque tengo un poco de parálisis braquial en el miembro superior izquierdo, por lo que tengo limitados los movimientos al bracear, y al correr no muevo el brazo, solo el derecho. Al saltar, todo el cuerpo se me va hacia el lado derecho, que es el que domino. La T47 es para personas amputadas de miembros superiores y como unifican las clases, yo compito con los T47.

¿Puede describir el origen de su condición física?

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Desde que nací tengo esta condición. Mi mamá tuvo un problema en el parto, y por una mala maniobra al sacarme me fracturaron la clavícula y estuve en rehabilitación dos años. Por eso tengo un poco de movimiento en el brazo, porque si no, no lo moviera nada.

¿Esta condición no ha sido impedimento para destacar?

Al principio sí me acomplejaba un poco, porque a veces la gente me miraba y me sentía un poco intimidada, me daba un poco de vergüenza. Pero me dije: ‘¿por qué sentir vergüenza?’. Yo entreno con otros chicos que también tienen alguna discapacidad y ellos no sienten vergüenza. Entrenar con ellos me ayudó bastante. Yo entreno con otros jóvenes con discapacidad física, intelectual, visual o sordos.

¿Quiénes han sido su apoyo?

Mi mamá y mi familia. Ella siempre me decía ‘no dejes de entrenar’. Ella trabajaba y yo quedaba sola en casa, porque mi hermano estudiaba por la tarde y yo por la mañana. Ella me dejaba para los pasajes, pero yo a veces no iba a entrenar, cuando llegaba ella me regañaba porque no entrenaba, y mi entrenador también me empujaba. A veces no venía por ‘vagancia’ como se dice, hasta que comencé a tener constancia.

Bernardo Valdés, entrenador cubano. Foto: José Beltrán

¿Tiene apoyo de las entidades del fomento al deporte?

Gracias a Dios he tenido el apoyo primero de Fedeguayas, de la Federación para personas con discapacidad física, del Ministerio del Deporte a través del Comité Paralímpico Ecuatoriano. No me ha faltado el apoyo.

¿Tiene alguna beca o incentivo económico?

Yo recibo un incentivo desde el 2018. El Ministerio del Deporte nos paga ese incentivo.

¿Tras lograr la medalla le van a mejorar esa beca?

Hasta ahora no sé. Hay que esperar el año que viene, con este nuevo Gobierno, para ver si me suben a una nueva categoría.

¿Qué rememora de su experiencia en Tokio 2020?

Fue una linda experiencia. Sí tuve un poco de nervios en los 100 metros, porque eran mis primeros Juegos, pero logré el sexto lugar y un diploma paraolímpico, eso sirvió para descargar esos nervios. En salto de longitud sentí menos nervios. En la prueba ganaron las mejores del mundo, la primera en Río 2016 y la segunda también. Es decir, no me ganó cualquier persona, sino las mejores. En el Mundial les gané a ellas, pero esta vez solo cambiamos los papeles (sonríe).

Su entrenador apunta a lo más alto del podio en los Paralímpicos París 2024, ¿es posible?

Sí es posible. Vamos mejorar no para ir por el bronce, sino por el oro en París 2024. Nos queda corto el tiempo, estamos cerca.

¿Qué cronograma alista?

Aún no hemos hablado del nuevo ciclo paralímpico, ya en enero conversaremos. Aún estamos con este ciclo, todavía no termina el programa anual. Tengo una prueba el 16 y 17 de octubre, el Sudamericano U-23 de atletismo convencional aquí.

¿También va a participar en los Juegos Nacionales de deporte adaptado de noviembre?

Sí, son mis juegos, donde debo participar, porque voy a representar a mi provincia. (D)