La ausencia de estudiantes y clientes, que no se acercan a los locales de servicios, ha provocado graves repercusiones en el sector comercial ubicado frente a la Universidad Estatal de Guayaquil, en la avenida Delta.

El golpe más fuerte se ha sentido en la plaza de comidas y comercial que se inauguró tiempo antes de la pandemia. Allí, las mesas están vacías, la mitad de los locales cerrados y otros han cambiado su actividad; uno de ellos destinado a las elaboración de vallas publicitarias y camisetas estampadas para las candidaturas en esta campaña política.

Estos servicios que les solicitan han resultado beneficiosos en sus ventas, ya que los han ayudado un poco a sobrellevar sus negocios, aunque no en la cantidad que esperaban los comerciantes.

Evelyn Chévez explica que le han pedido cinco gigantografías de los políticos Guillermo Lasso y Andrés Arauz, y le ha resultado provechoso, ya que no tiene mucha clientela. “En años pasados, en las épocas presidenciales, nos pedían hasta 200 gigantografías”, dice.

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De igual manera, a Johnny Hernández le han pedido ocho letreros para el candidato Andrés Arauz: esto lo considera muy poco. “Bueno, no hay que renegar porque han solicitado mínima cantidad de letreros, porque el año pasado y este año nuevo no he vendido nada”, comenta Mariano Tigrero, dueño de un ciber, quien con decepción cita que se le han acercado a que les saque 500 fotocopias de encuestas para votar para simulacros, que ha tenido que cobrar $ 10 y que para él es poco a como cobraba en años anteriores.

El costo de las gigantografías para los políticos tiene un costo por metros. El ciento vale $ 300 y por unidad $ 3, el de 1 metro $5; 2 metros por 3 a $ 25; 3 metros por 8 a $ 4.

Asimismo, varias personas que se dedican a estos servicios han tenido que innovar para tener ingresos. Rubí Suárez tiene cinco años en su local ofreciendo diseños publicitarios; ahora que las personas no se acercan, ella ha implementado dentro de su negocio una máquina de coser con la que confecciona vestidos.

Además, distintos negocios se observan vacíos, calles con pocos transeúntes, poca clientela en los locales. Los dueños de los establecimientos se preocupan por la baja venta que perciben actualmente, ocasionada por los estudiantes que no asisten a clases.

Juan Merchán con decepción explica que el año pasado e iniciando el 2021 las ventas están bajas en su local de comidas, porque los estudiantes ya no acuden y ellos eran los que más consumían. Al día tiene unos 40 clientes, cuando antes recibía a 200 personas. El local lo arrendaba por $ 600; ahora, por la pandemia, el propietario del establecimiento le bajó el arriendo a $ 340, pero hasta eso ve difícil reunir.

Algunos tienen como meta cambiar de negocio si no resurgen económicamente. A Paola Bravo le asusta perder su local de servicios publicitarios y gigantografías; analiza que han bajado el 50% las ventas y clientes. Además, desde el inicio de la pandemia no ha dejado de pagar $ 100 en luz. “Si no se recupera mi negocio tendré que cambiarlo”, agregó.

Los establecimientos estaban copados por estudiantes en el día y hasta altas horas de la noche. Ahora los negocios tienen atención de menos horas y cierran anticipadamente. Erick Juhiri, propietario de un local de empanadas desde hace tres años, comenta que ahora abre su local de 06:30 a 19:00, pero vende solo el 20% de lo que obtenía antes de la pandemia.

Cuando estaban los universitarios consumían el 80% de sus empanadas. Espera ya que acabe esta pandemia y poder resurgir.

En arriendo pagaba $ 600, ahora $ 400. Las rejas construidas en medio de la avenida también ya habían mermado la venta antes de la pandemia, pero ahora estos comerciantes solo dicen que esperan que los contagios bajen y pueda reabrir la universidad a las clases presenciales para recuperarse. (I)