Treinta nuevos consejos barriales fueron oficializados por el Municipio de Guayaquil en octubre. Estas agrupaciones pertenecen a las parroquias urbanas Febres Cordero (suroeste), Tarqui (norte) y Ximena (sur).

El objetivo de estos consejos barriales es de acercar los problemas de la ciudadanía hacia las autoridades correspondientes mediante la designación de líderes comunitarios.

Enith Romero, directora municipal de Vinculación, calificó como guías de sus sectores a los presidentes de los consejos.

Este Diario conversó con tres presidentes de consejos barriales para conocer sus actividades, las metas que se plantean y las necesidades que afectan a sus sectores.

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Ronald Aguilar, Betty Aguilera y Mabel Solórzano coinciden en que la unión y compromiso de los vecinos es vital para sacar adelante a sus zonas de residencia.

Ronald Aguilar Hernández, presidente del consejo barrial La Fortaleza, en la cuarta etapa de la Alborada.

Hace dos años, un parque ubicado en la manzana GE de la cuarta etapa de la Alborada, era guarida de delincuentes y consumidores de droga. La falta de iluminación propiciaba que se cometan delitos en ese espacio.

A mediados del 2020, un grupo de moradores liderados por Ronald Aguilar, decidieron apropiarse del área, ante la zozobra con la que vivían.

Con ayuda de policías, en febrero de este año retiraron a las personas que pernoctaban en el parque y a los consumidores de droga. Poco a poco, los vecinos comenzaron a realizar actividades en el sitio.

Ronald Aguilera, presidente del consejo barrial La Fortaleza, en la Alborada. Foto: Andrés García. Foto: El Universo

Otros moradores fueron uniéndose a los trabajos que realizaba Aguilar, como la limpieza del parque y de calles. Contó que entre mayo y junio pasado decidieron agruparse en un consejo barrial, tras acercamientos que tuvieron con funcionarios municipales que visitaron la zona.

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Mediante autogestión lograron conseguir arreglos en luminarias y retiro del asfalto que cubría la cancha del parque y se encontraba en mal estado.

Aguilar destacó el apoyo que reciben por parte de la Policía Nacional para realizar patrullajes en el sector. Por ejemplo, comentó que hace tres semanas, dos personas comenzaron a rondar el parque en actitud sospechosa. Horas antes, habían intentado robar una manguera. Enseguida llamó a un agente motorizado. A los pocos minutos, el uniformado llegó y los individuos se retiraron del sitio.

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El líder barrial comentó que este tipo de hechos han disminuido alrededor del parque.

Pero dijo que en esta zona aún hay bastante trabajo por hacer. Indicó que esperan el arreglo de la vía de acceso a la manzana, en la que se evidencian huecos y desniveles.

También la remodelación de la cancha principal del parque; así como la colocación de adoquines en las peatonales. La iluminación en la noche, dijo, puede mejorar con la instalación de más postes de luz.

Aguilar resaltó que la unión de los vecinos fue el primer logro de su gestión.

“Nosotros como consejo hemos logrado unir a los vecinos, ser mediadores para poder llegar al mismo objetivo que es el bienestar de todos. Yo comencé con una vecina con la basura, luego se unió otro vecino... éramos cuatro... con el tiempo ya éramos diez y fuimos creciendo”, manifestó el líder barrial.

Agregó que, paulatinamente, quieren extender su servicio de trabajo a todas las manzanas de la cuarta etapa de la Alborada, para recuperar otros parques y espacios públicos que han sido tomados por consumidores de droga.

Betty Aguilera, presidenta del consejo barrial Los Cidros Unidos Somos Más, en el Guasmo central

Moradores de cinco manzanas de la cooperativa Los Cidros, en el Guasmo central, se unieron en octubre del 2020 para tomar acciones en esa zona. La presencia de consumidores de droga y el mal estado de aceras y calles propiciaron que los vecinos se agrupan.

Es así que formaron el consejo barrial Unidos Somos Más. Betty Aguilera es la presidenta. Comentó que durante años este sector “estaba prácticamente botado”, pues no había dirigencia en la zona y no había unión entre los vecinos.

“Nos reunimos a conversar. Sumamos, un compañero con otro para trabajar, hicimos elecciones, en votación, en democracia. Elegimos la dirigencia, pero somos todos una comunidad dedicada al trabajo”, manifestó Aguilera.

Betty Aguilera, presidenta del consejo barrial Los Cidros, en Guasmo central. Foto: Ronald Cedeño. Foto: El Universo

Como sucede en otras zonas, al principio varios vecinos se negaban a agruparse para adecuar el sector. Otros comenzaron a apoyar a la dirigencia, que fue oficializada en septiembre pasado por parte de la Dirección de Vinculación del Municipio de Guayaquil.

“Nosotros velamos por el parque, el bienestar de los niños, porque aquí nosotros necesitamos es el cerramiento de nuestro parque, en esa lucha estamos”, dijo Aguilera.

La cercanía con funcionarios del cabildo luego de ser nombrados como consejo barrial es un aliciente para lograr sus objetivos, pues considera que sus peticiones podrán ser tramitadas con más agilidad.

En el parque, manifestó Aguilera, jóvenes que ingresan a realizar actividades deportivas, también consumen drogas. “Yo conversé con ellos, como dirigente barrial y ellos se van. Es que les digo ‘pueden venir a jugar, pero no pueden venir a hacer consumo de algo que es nocivo para toda la comunidad’. Por eso aquí necesitamos el cerramiento”, refirió.

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La dirigente barrial indicó que agentes policiales realizan patrullajes en la zona. No obstante, dijo, que estas rondas no son suficientes.

“Hemos sufrido robos, pero en qué lugar no pasa eso... Ahí vamos, empujando, tratando de ver la mejor forma de avanzar con nuestro sector”, refirió Aguilera.

Ella aspira a que más ciudadanos puedan unirse para autogestionar soluciones a los problemas de su zona.

“Deseamos que la comunidad se active como nosotros, que en otros sectores que también lo hagan. La suma de las personas es importante para el éxito de un barrio, de un sector. Discutir no trae resultados. Hay que comenzar a hacer las cosas, sumar esfuerzos”, reflexionó Aguilera.

Mabel Solórzano, presidenta del consejo barrial Portón del Estero, en las calles 26 y la A

Los consumidores de droga que copaban las calles 26 y la A, en el suburbio, se contaban por decenas a inicios del 2020. Ellos se concentraban en ese tramo para comprar H y creepy.

Los vecinos del sector observaban a diario como los portales de sus viviendas estaban abarrotados por personas bajo los efectos de drogas o en estado de inconsciencia.

“Era atroz verlos amanecer en las veredas, al pie de nuestras puertas de la casa. Colillas de los cigarrillos, de lo que ellos consumían, las funditas, los palitos de chupetes, todo eso usted encontraba”, manifestó Mabel Solórzano, actual presidenta del consejo barrial Portón del Estero, que acoge ese tramo.

Mabel Solórzano, presidenta del consejo barrial Portón del Estero, en las calles 26 y la A. Foto: Ronald Cedeño. Foto: El Universo

Contó que a finales de marzo del año pasado, mientras la ciudad vivía días trágicos por el impacto de la pandemia de COVID-19, varios vecinos se unieron para desalojar a los consumidores de droga de esa zona. Armados con palos, escobas e incluso machetes, retiraron a los “hacheritos” del sitio.

“Ellos se rehusaban a salir. Venían en carros de lujo, gente en moto, tricimoto, para comprar droga. La gente se unió, comenzó a vigilar el barrio para darles a entender que esta barrio se tenía que recuperar”, sostuvo Solórzano.

A diario limpiaban sus aceras y calles con agua, detergente y cloro. Pasaron semanas resguardando el barrio, hasta que los consumidores de droga dejaron de ir.

Poco a poco, los vecinos fueron uniendo esfuerzos para arreglar el barrio. Una de las primeras acciones que realizaron fue la instalación de varios cerramientos y puertas para controlar el ingreso de personas. Luego, la colocación de luminarias y cuatro cámaras de seguridad.

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“Todo salió de aquí. Aquí hay gente electricista, aquí hay gente soldador, gente que pinta, maestros en albañilería. Solo pusimos el material, nos armamos con cuotas y hasta eso vino la gente del Municipio y hasta eso ya estábamos un poquito más unidos”, manifestó Solórzano.

Personal policial hizo los acercamientos entre los moradores de esta zona con funcionarios municipales, quienes les recomendaron que se agrupen, realicen elecciones y elijan una directiva.

Con la organización de rifas, bingos y otras actividades, los vecinos costean las mejoras en el barrio.

En las aceras ya han sido sembradas unas 30 palmeras, en gestión coordinada con el cabildo. Los niños pueden jugar con tranquilidad en un pequeño parque, en la ribera del estero Mogollón, que también fue recuperado.

Una de las aspiraciones que tienen los vecinos es que el sistema de alcantarillado para la zona sea instalado lo más pronto posible. También que se refuercen los patrullajes policiales en los alrededores de la zona. (I)