El sueño que tenía Daniel Febres-Cordero de crear un lugar, en Guayaquil, que lleve plasmado la identidad ecuatoriana se cumplió en enero de este año, cuando abrió sus puertas Juliana en el tercer piso del Museo del Cacao, ubicado en la calle Panamá.

Los hermanos Agustín y Daniel Febres-Cordero, socios de Juliana. Foto: Cortesía

Somos un bar de coctelería enfocado en ingredientes y en combinaciones únicas de sabores. La filosofía de trabajo es resaltar nuestra identidad, a través de ingredientes locales que tienen relevancia para nuestra gente

Daniel Febres-Cordero, socio de Juliana.

Este proyecto lo venía conceptualizando con su hermano Agustín, hace mucho tiempo. “Se trata de una experiencia completa, de sentir la hospitalidad con la ambientación, los detalles, la decoración, que todo esté atado a un concepto de sitio, hospitalario y nuestra carta de cócteles termina de cerrar este círculo”, agrega el joven de 28 años, quien estudió  Negocios y Emprendimiento Digital.

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Daniel también trabaja en agricultura, lo que le ha permitido conocer de cerca y apreciar las riquezas del Ecuador. “Somos uno de los países más biodiversos del mundo, pero nuestra riqueza también está en la diversidad cultural, somos casa de muchas comunidades indígenas y eso se refleja en nuestro menú ‘Diverso’, donde los protagonistas son los ingredientes autóctonos”, añade.

Bar Juliana, ubicado en la calle Panamá, ganó premio de coctelería en los World’s 50 Best Bars

Foto: Cortesía

“Ha sido un trabajo bastante fuerte para que nuestros agricultores vean que sus productos son valorados, que nos enorgullecen a todo el país. Trabajamos directamente con ellos y las comunidades, quienes reciben un rédito económico de nuestros cocteles. Estamos regresando donde ellos para que prueben cómo sus productos se transforman dentro de un coctel”, cuenta el empresario, a quien le gusta la comida ecuatoriana y no pude escoger un plato favorito porque tiene muchos.