El último día de este largo feriado de noviembre se vivió en Guayaquil con una misma tónica: poca gente en calles, plazas, negocios y lugares turísticos, como el Malecón 2000.

Los locales de comida alrededor del Garzocentro estaban abiertos, pero casi sin clientes. A diferencia de días ordinarios, el miércoles no había mayor tráfico en el norte de la urbe, como la Alborada o a lo largo de la Víctor Emilio Estrada, en Urdesa, hasta Miraflores.

En el centro, pocas familias que salieron a pasear aprovecharon para visitar la plaza San Francisco o tomarse fotos en la avenida 9 de Octubre. El ingreso al Malecón 2000, por el Hemiciclo de la Rotonda, lucía despejado el miércoles en un mediodía nublado.

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“El lunes y martes fue más movido. Ya en el tercer día (el miércoles) de feriado parece que se acabó la plata”, comentó un taxista al pie de la parada 4 Mosqueteros de la Aerovía. A diferencia de otros feriados, esta vez no se observó mayor afluencia de público en esta estación frente al malecón para cruzar por el teleférico sobre el río Guayas hasta Durán.

Avanzando por la calle Loja, esta vez no había cuidadores de vehículos, que en días pasados se dirigían hacia Julián Coronel para ir al cementerio.

No hubo la misma cantidad de público que en el Día de los Difuntos ingresando por la puerta 1 del Cementerio General. Allí los comerciantes informales trataban de vender lo que podían a los pocos visitantes. “Hoy me voy temprano, porque estoy casi varado”, comentó un vendedor de agua helada. El día estaba fresco y casi nadie requería su producto.

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En la vía a la costa, las plazas comerciales también lucían con poca afluencia de público. En este sector hubo pocos usuarios que aprovecharon el último día de asueto para dar un paseo por la ciclorruta, paralela a la carretera hasta el peaje Chongón.

El escenario era más movido en otros barrios, como La Floresta, en el sur; la av. Portete, hacia el oeste; o la Martha de Roldós y Sauces, en el norte, donde los pequeños negocios, como picanterías y puestos de tortillas de verde o empanadas, amanecieron con la visita de comensales que buscaban desayuno. (I)