Stefan Thomas, un programador alemán que vive en San Francisco, posee 7,002 bitcoins en una billetera digital, que están valorados en 220 millones de dólares. Sin embargo, el programador no puede acceder al dinero porque perdió su contraseña, reporta New York Times.

Ha intentado ocho veces adivinar el código, pero sin éxito. Ahora, Thomas solo tiene dos oportunidades más de adivinar su contraseña correctamente antes de perder el dinero.

El disco duro, conocido como IronKey, donde se guardan los bitcoins de Thomas, permite a los usuarios 10 intentos de adivinar correctamente su contraseña. Pasado este número de intentos, el contenido se cifra de forma permanente.

Bitcoin tampoco puede ayudar a Thomas, ya que no almacena las contraseñas de sus usuarios. Alex Stamos, un profesor de Stanford y anterior responsable de la ciberseguridad de Facebook, planteó que por 220 millones de dólares se podrían contratar varios profesionales con múltiples IronKey y trabajar durante varios meses para encontrar un fallo de seguridad que permita acceder a la información que contiene la llave, de acuerdo a la BBC.

Cerca del 20% de los 18.5 millones de bitcoins existentes, que actualmente tiene un valor de alrededor de $ 140 mil millones, parece estar en billeteras perdidas o imposibles de acceder, según la firma de datos de criptomonedas Chainalysis.

Según cuenta al New York Times, Thomas obtuvo esos bitcoins en 2011 cuando un fanático de esta tecnología e dio los 7,002 bitcoins como recompensa por hacer un video animado, "¿Qué es Bitcoin?", el cual introdujo a mucha gente a las criptomonedas.

Ese año, perdió las claves digitales de la billetera que contenía los bitcoins. Desde entonces, a medida que el valor de Bitcoin ha fluctuado, él no ha podido poner sus manos sobre el dinero. La semana pasada, el bitcoin superó los 35.000 dólares.

En cuanto a la contraseña perdida y sus bitcoins inaccesibles, Thomas puso su IronKey en una instalación segura, en caso de que los criptógrafos encuentren nuevas formas de descifrar contraseñas complejas. Mantenerlo lejos le ayuda a tratar de no pensar en ello, dijo.

"Llegué a un punto en el que me dije a mí mismo: 'Que quede en el pasado, solo por tu propia salud mental'", aseguró. (I)