Qué sucederá este sábado, 5 de abril, después que Estados Unidos empiece a aplicar los aranceles globales recíprocos a más de 180 países, qué sucederá con las exportaciones ecuatorianas a ese país y cómo reaccionará el consumidor estadounidense son algunas de las interrogantes que exministros de Comercio analizan en medio de la incertidumbre comercial actual.

Lo primero que hay que entender, según el exministro Daniel Legarda, es que este arancel que EE. UU. aplicará desde el sábado será adicional a las tarifas que ya están vigentes actualmente para los diferentes países. “Si es que tiene acuerdo comercial sobre las tarifas del acuerdo comercial; y si es que no tiene acuerdo comercial sobre la tarifa general, que es el caso del Ecuador”.

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Para Legarda, lo anunciado por EE. UU. es un cambio en el orden mundial del comercio y un irrespeto a los acuerdos internacionales y bilaterales. Al respecto, el exministro de Comercio Julio José Prado coincide con Legarda al señalar que Estados Unidos rompe el sistema de comercio internacional al poner aranceles recíprocos transversales a todos los países, incluso con los que tiene tratados de libre comercio (TLC).

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“Estados Unidos rompe a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y acaba con el concepto de globalización como lo conocíamos y lanza al mundo una disrupción del comercio internacional”. Este es uno de los puntos del análisis que Prado hizo público en su cuenta de X (antes Twitter). Añade que esto da más argumentos para quienes se oponen al comercio internacional y a los TLC en todo el mundo.

Acerca de los efectos de esta medida, Legarda proyecta que habrá una caída de la actividad económica y una fuerte inflación, sobre todo en Estados Unidos, con los efectos indirectos que esto contempla y también la volatilidad de las monedas y la afectación del transporte de mercancías, aunque Legarda indica que aún es incierto proyectar un panorama.

Prado apunta a efectos obvios para EE. UU., que serán la complicación en sus cadenas de abastecimiento, un aumento de costos de producción, inflación más alta y potencialmente, al menos en corto plazo, menor crecimiento.

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Pasando específicamente al tema de Ecuador, Legarda indica que productos locales podrían tener una mejor “condición relativa” de precios, como el cacao, que pagaba 0 % de arancel y ahora pasará a pagar 10 %, pero su competidor Costa de Marfil pagará 17 %, e Indonesia, por encima del 20 %.”Relativamente el cacao queda en mejor condición; digo (que es) relativo porque de todas maneras el fuerte incremento de costos y precios puede tener una afectación dentro de las industrias y en el consumo general en los Estados Unidos... El mismo ejemplo del cacao se aplica para el banano y para el camarón también”, señala.

Sin embargo, hay productos en una situación más compleja, como el caso de las flores, que ya pagaban el 6,8 % para ingresar a EE. UU. y desde el sábado subirá a 16,8 %, mientras que su principal competidor, Colombia, ingresará solo con el 10 %.

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¿Quién termina pagando el arancel?

Legarda aclara también que el arancel lo paga el importador en Estados Unidos. “Lo que ha pasado en la práctica con Ecuador en el tema de Atpdea (Ley de Preferencias Arancelarias Andinas) y SGP (Sistema Generalizado de Preferencias), por ejemplo, es que lo terminan asumiendo 50/50 ese arancel... Pero el incremento en precio que habrá en el mercado al final lo pagará el consumidor. El consumidor americano será el primer afectado por estas medidas, y reducirá el consumo”, explica el exministro.

Por su parte, Prado señala que la forma en que Estados Unidos calcula los aranceles de cada país no es el arancel efectivo, sino que usa el déficit comercial para establecerlo. Si EE. UU. tiene un déficit más alto, el arancel aplicado es mayor. De acuerdo con Prado, eso genera problemas conceptuales y prácticos. “Si bajas tu arancel para evitar retaliación, no te sirve hasta que EE. UU. tenga superávit contigo. Concepto equivocado y peligroso que utilizaron algunos gobiernos de Latinoamérica en el pasado para poner aranceles y salvaguardas”, recuerda.

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Además, indica que bajar aranceles unilateralmente podría tener un resultado incierto. “Miremos a Chile, Costa Rica y Perú: tienen aranceles muy bajos con EE. UU. por sus TLC, que llevan casi 20 años, pero sin embargo se les puso arancel del 10 %. Esos países no pueden bajar mucho más; deberían cambiar su patrón comercial (déficit/superávit), pero es casi imposible en el corto y mediano plazo”, afirma.

EE. UU. se encamina a una política industrial de sustitución de importaciones: ¿funcionará?

Según Prado, EE. UU. entra de lleno en una política industrial de sustitución de importaciones. “Es la primera vez que un país tan grande y tan abierto al mundo lo hace. Los latinoamericanos hicimos esto entre los 60 y 80, y no funcionó. Ecuador lo volvió a hacer entre 2007 y 2017, y no funcionó. Ahora, en estas dimensiones, en EE. UU., ¿funcionará?. Respuesta: no”.

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Para Prado, entramos en una zona de “sálvese quien pueda” en el que solo los grandes bloques o países podrán usar retaliación. “Los latinoamericanos tendremos que decidir si bajar aranceles unilaterales (se puede y debe, pero hay límites), o subsidiar las exportaciones afectadas (ineficiente y costoso), o aceptar el arancel y hacer el mejor esfuerzo de mantener el mercado (no siempre es posible debido a que vendemos commodities y habrá reducción de consumo). La peor respuesta para Latinoamérica sería subir aranceles como retaliación”, advierte.

Cómo se aplicará el arancel del 10 % a productos ecuatorianos que ingresen a Estados Unidos

Ecuador prepara su respuesta. Para la tarde de este jueves, 3 de abril, estaba previsto un pronunciamiento conjunto, en Guayaquil, entre el Gobierno y el sector privado ante la medida arancelaria de Estados Unidos. No obstante, el conversatorio se suspendió para el viernes, 4 de abril, en Quito. (I)