En Ecuador, muchas personas recurren a préstamos o utilizan tarjetas de crédito para adquirir bienes que no pueden pagar de inmediato. Sin embargo, esta opción puede llevar a un endeudamiento que, debido a situaciones externas, se convierte en un desafío para cumplir con los pagos. El refinanciamiento es una alternativa que permite revisar las condiciones de un crédito y llegar a un nuevo acuerdo sobre aspectos como la tasa de interés, los plazos de pago y otros términos.
El sitio especializado Saber más, Ser más explica que lo más recomendable es acercarse a la entidad financiera antes de entrar en mora. En ese momento, el deudor puede explicar su situación a un ejecutivo y solicitar un refinanciamiento. Este proceso puede consistir en la modificación de las condiciones originales del crédito para hacerlo más accesible, debido a que el pago bajo las condiciones actuales se vuelve imposible.
Ajuste de pago y plazos
En el proceso de refinanciamiento, las entidades financieras suelen solicitar un abono inicial al monto de la deuda, mientras que el saldo restante se ajusta a la capacidad de pago del cliente, siempre que este pueda demostrar sus fuentes de ingresos. La tasa de interés de la deuda refinanciada dependerá de las condiciones acordadas entre ambas partes.
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Entre los beneficios de este proceso se encuentra la posibilidad de contar con mayor liquidez y de extender los plazos de pago, lo que facilita el cumplimiento de las obligaciones. No obstante, esta opción solo es viable si el deudor tiene una fuente de ingresos estable que le permita seguir pagando.
El sitio Crédito Maestro destaca que el refinanciamiento resulta conveniente especialmente en el caso de créditos hipotecarios, ya que estos préstamos suelen tener plazos largos, entre 15 y 20 años, y las tasas de interés pueden variar durante ese tiempo. En los últimos años, las tasas de interés han tendido a disminuir, lo que hace aún más atractivo el refinanciamiento de hipotecas.
Riesgos del refinanciamiento
Sin embargo, el refinanciamiento también presenta riesgos, sobre todo si la persona no tiene una fuente de ingresos estable. En este caso, la deuda podría seguir aumentando, ya que el cliente podría no ser capaz de cumplir con los nuevos pagos. Además, algunos expertos aconsejan evitar el uso de tarjetas de crédito durante el proceso de refinanciamiento, ya que esto podría generar más obligaciones financieras y complicar aún más la situación. (I)