Desde hace siete años, Flor Hidalgo visita la tumba de su madre en el Cementerio General de Guayaquil, en el centro de la urbe, cada domingo por el Día de la Madre.

Ella trata de buscar a los cantantes o mariachis que rondan el camposanto para homenajearla en su día. Esta es su actividad principal en esta festividad ya que sus cuatro hijos viven en Estados Unidos.

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Mensajes se colocaron en papeles rojos. Foto: Ronald Cedeño

Sale de La Alborada a las 08:00 aproximadamente y se queda en el cementerio hasta el mediodía. Este año, un sobrino la llevó para que pueda cumplir su tradición anual.

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“A ella le encantan los mariachis, le encanta que le canten y así ella no esté, yo siempre tendré la fuerza para venir a celebrarla en su día”, dijo Hidalgo.

Este domingo, cientos de deudos ingresaban desde muy temprano por las puertas del Cementerio General de Guayaquil. En la Puerta 1 del camposanto se colocaron letras corpóreas para fotografías y en un árbol se podía colgar mensajes para aquellas madres que partieron.

Luis Barberán fue una de las personas que tomó un marcador y escribió, en los papeles rojos en forma de corazón, un mensaje para su esposa y suegra que fallecieron hace diez y cinco años.

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En el Cementerio General de Guayaquil hubo arreglos de bóvedas. Foto: Ronald Cedeño

“Ellas siempre serán las madres de mi vida, mi esposa siempre será hogar en donde sea que esté. Mis hijos son el regalo más grande que pude tener de ella”, manifestó el hombre, que llegó desde el Guasmo Sur.

A unos 25 metros de la Puerta 11 del camposanto patrimonial, en la calle Pedro Menéndez, Jefferson Torres pintaba de blanco y arrancaba con sus manos la yerba que brotó con el invierno y cubrió la tumba ubicada en el suelo, en las faldas del cerro que domina el cementerio.

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Allí, junto a sus hermanos y dos hijos, iba a rezar el rosario y escuchar las canciones preferidas de su abuela. Desde Samanes llevó un parlante inalámbrico para compartir con sus familiares. “Vengo en el Día de la Madre para agradecerle todo lo que me dio en vida”, indicó Torres.

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Familiares visitaron a sus seres queridos. Foto: Ronald Cedeño

En este día, los comerciantes también aprovecharon para generar ingresos extras. En los exteriores del cementerio, decenas de personas ofrecían servicios de pintura de bóvedas, ramos de flores y incluso alquiler de escaleras para las partes más altas en donde reposan los cuerpos de los familiares que ya partieron.

Cerca de las 11:30, en la Puerta 1, mariachis corearon canciones alusivas al día.

“Siempre vamos a recordar a la madre, siempre vamos a derramar lágrimas, pero a la vez tratamos de encontrar en los hijos la fuerza para ser mejores madres o igualar a lo que fueron las nuestras”, señaló Patricia Eras, quien recordó este domingo a su madre que falleció hace dos años. (I)

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