Familias lojanas y visitantes de otras localidades aguardan su turno para ingresar a la iglesia catedral de Loja para poder, aunque sea por minutos, ver y rezar a los pies de la imagen de la venerada Virgen de El Cisne. Esa es la tónica que se evidencia estos días por la presencia de la Churonita en la capital lojana.

Desde la intersección de las calles Bernardo Valdivieso y 10 de Agosto, donde se tienen colocadas vallas para ordenar el ingreso de los fieles, se extienden las filas de creyentes, que continúan a lo largo de la 10 de Agosto y hasta la vía Bolívar con sentido sur-norte, a tal punto que la fila de devotos llega hasta la intersección de las calles José Antonio Eguiguren y Bolívar (alrededor de 400 metros).

Desde el domingo pasado se amplió la celebración de eucaristías. Para poder ingresar al templo con el objetivo de ser partícipe de la misa o solo de visitar a la Churonita, hay que cumplir con el orden establecido conforme al protocolo de bioseguridad dispuesto.

Ese día, varias de las personas que hacían fila en los exteriores de la iglesia resaltaron que es bueno el orden previsto para garantizar la seguridad de todos y de paso evitar que se presente algún hurto por parte de personas que podrían aprovechar la aglomeración dentro del templo.

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Incluso, frente a la iglesia catedral, muchas personas preferían escuchar la eucaristía en los exteriores. Quienes así lo hicieron resaltaron la fe que le tienen a la sagrada imagen y que su intención es serle fiel con la tradición de asistir a misa todos los domingos a las 11:00, como una forma de pagarle por los favores recibidos.

Devotos de todas partes del país, pero con mucha más presencia de azuayos y peruanos, llegan hasta la iglesia catedral para orar, pedir favores, agradecer o simplemente cumplir con una promesa hecha hace años en muchos de los casos.

A diferencia de ediciones anteriores, antes de la situación de emergencia sanitaria por el COVID-19, este año está prohibida la realización de serenatas o actos culturales y artísticos, que se realizaban en homenaje a la Virgen.

Los tradicionales y acostumbrados vendedores de estampas, velas y rosarios no han podido ubicarse en los exteriores de la iglesia, como prevención de las autoridades para evitar posibles aglomeraciones.

La imagen llegó a la catedral de Loja cerca de la medianoche del pasado jueves 19 de agosto, y fue expuesta al público desde el siguiente día.

Los actos religiosos se extenderán hasta el próximo 1 de noviembre, día en que la imagen será trasladada hacia su santuario. Hasta el momento no se ha indicado el protocolo para su retorno. (I)