Representantes de cuatro pueblos ancestrales de Tungurahua realizaron un evento para dar a conocer sus costumbres y tradiciones como parte de la agenda por el Mes de la Juventud, este sábado 21.

Vistiendo sus mejores galas, jóvenes de Salasaca, Quisapincha, Chibuleo y Tomabela presentaron anacos, bayetas, fajas, washcas (collares) y shigras (bolsos) en el caso de las mujeres, mientras que los hombres mostraron pantalones y ponchos.

Estefanía Masaquiza, del pueblo quichua Salasaca y delegada del Parlamento Gente del Gobierno Provincial de Tungurahua, comentó que por el Día Internacional de la Juventud, celebrado cada 12 de agosto, durante el mes se realizan diversas actividades.

El objetivo del evento era mostrar los trajes ancestrales de mujeres y hombres de los pueblos andinos, así como la cultura y la danza.

Aseguró que en este encuentro los jóvenes demostraron lo que cada pueblo tiene como herencia de sus antepasados. Por ejemplo, las ñustas (reinas) de Salasaca hicieron conocer los trajes que se utilizan a diario y también en los matrimonios, así como las fiestas del pindonero; o Chibuleo con las sawarinas (casamiento).

“Queremos decir que nosotros como jóvenes estamos aquí, que seguimos con las costumbres y tradiciones que nos dejaron nuestros taitas (padres) y mamas (madres), que queremos que no desaparezcan, porque lamentablemente la juventud y niñez en algunos casos ya no utilizan nuestras vestimentas o el quichua, pero con estos actos deseamos que no se olviden de lo que nos enseñaron nuestros antepasados”, aseveró Masaquiza.

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Amaru Sisa, del pueblo Chibuleo, explicó que estos eventos se desarrollan con el fin de visibilizar la presencia de los pueblos y nacionalidades quichuas y campesinas de Tungurahua, y que la colectividad conozca su indumentaria, lengua y cultura.

Rosa Masabalín, dirigente de Ambatillo Alto, resaltó las actividades que realizan los jóvenes de los cuatros pueblos indígenas de Tungurahua para rescatar las costumbres y tradiciones ancestrales. Reconoció que, en algunos sectores, esta identidad “se está perdiendo”.

“Son importantes estos encuentros para que no desaparezcan los saberes que nos dejaron los antepasados, como la vestimenta, idioma materno, gastronomía y la medicina ancestral; además, para que la gente de la ciudad recuerde que estamos aquí, presentes”, añadió Masabalín. (I)