Tulcán

Cada vez hay más casos de estafas a ciudadanos ecuatorianos en la frontera colombo-ecuatoriana. La Policía de los dos países advierten que los perjudicados son tentados por aparentes prestamistas que ofertan créditos de $ 5.000 a $ 500.000 a bajos intereses y que aquello es una carnada que seduce a las potenciales víctimas.

Estas organizaciones delictivas promocionan supuestos empréstitos a través de las redes sociales y así cautivan a personas que desde la Costa y el centro del país se trasladan hasta la fronteriza ciudad de Ipiales, frente a Ecuador, donde les prometen entregar el dinero.

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Ricardo Andramunio, jefe de la Policía Judicial de Carchi, indica que en el 2022 se han presentado más de 50 casos, que son investigados por la Policía de Ipiales y de Tulcán.

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Aclara que los delitos son cometidos en el vecino país; sin embargo, el intercambio de información y la coordinación policial binacional han permitido la recuperación de 39 automotores de placas ecuatorianas hurtados a los compatriotas en territorio colombiano.

“Vinieron por plata y regresaron robados”, dice uno de los investigadores colombianos, al referirse a estos hechos que han logrado movilizar a decenas de personas que viajan largos trayectos en busca de las supuestas prestaciones.

A los afectados, que llegan ilusionados desde distintos lugares del territorio nacional, los aparentes prestamistas colombianos les recomiendan que vayan a los encuentros en vehículos propios con los respectivos documentos, como único requisito.

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Al menos 50 casos de estafas mediante este sistema de engaño con oferta de supuestos préstamos son investigados por las autoridades. Foto: Cortesía. Foto: El Universo

Cuando arriban a Ipiales son abordados por estas bandas que les piden las llaves de los carros para desplazarse a lugares apartados, diciéndoles que esperen hasta que ellos regresen con el dinero.

“Les engañan diciéndoles que van a encaletar la plata en varias partes del chasis del vehículo, ya que es peligroso movilizar altas cantidades en maletines, debido a que corren el riesgo de ser asaltados o que las autoridades les retengan en el puente internacional de Rumichaca cuando retornen a Ecuador”, explica el jefe de la Policía Judicial de Carchi.

Les engañan diciéndoles que van a encaletar la plata en varias partes del chasis del vehículo, ya que es peligroso movilizar altas cantidades en maletines, debido a que corren el riesgo de ser asaltados o que las autoridades les retengan en el puente internacional de Rumichaca cuando retornen a Ecuador

Ricardo Andramunio, jefe Policía Judicial de Carchi

Después de esperar varias horas en lugares desolados descubren que fueron perjudicados y engañados por estas organizaciones, cuyos integrantes ya no regresan, pues se llevan el carro y la plata del encaje exigido.

Exceso de confianza

Algunas personas deciden entregarles sin preguntar las llaves; otros, en cambio, cuando se resisten son golpeados, maniatados y sus pertenencias les son robadas. Empieza así, en ese momento, un verdadero viacrucis para recuperar los vehículos.

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En otros casos, los supuestos beneficiarios han denunciado que les piden una suerte de encaje, con cantidades que van de $ 200 a $ 5.000, dependiendo del préstamo, valores que deben llevar los connacionales al vecino país, donde les arrebatan esas cantidades, los automotores y demás pertenencias.

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Esta modalidad de estafa se ha vuelto recurrente, especialmente porque los supuestos préstamos son atractivos. Los interesados que toman contacto son encantados por las facilidades de pago, seductores dividendos y aparente mínimo lucro.

Una de las víctimas, que pide la reserva sobre su identidad, cuenta que quienes ofertan los créditos, cuando los llaman telefónicamente, son personas educadas que conocen sobre finanzas, algo que genera confianza.

Deslumbrados, pensando que se solucionarán sus problemas económicos, realizan el largo viaje. Todos han sido víctimas de robos, algunos maltratados, intimidados y abandonados en carreteras de sitios despoblados.

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María T. cuenta que gastó una significativa suma de dinero en desplazamientos, hospedaje, alimentación y otros rubros.

Ventajosamente fue localizado su vehículo, algo que la reconforta. Antes de retornar a su ciudad de origen recomendó no creer en este tipo de timadores, que son astutos y hábiles para convencer a la gente ecuatoriana.

Modus operandi

Émerson Ubidia, comandante de la Subzona Carchi, señala que las investigaciones determinan que los vehículos ecuatorianos sustraídos son comercializados a finqueros u organizaciones dedicadas al narcotráfico en la frontera o personas dedicadas al transporte de drogas entre los dos países.

Preferentemente son camionetas que pueden circular por caminos de tercer orden y utilizadas para trabajo pesado. Los propietarios son obligados a entregar matrículas y otros documentos, facilitando así la venta de los automotores.

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Ricardo Andramunio, jefe de la Policía Judicial de Carchi, agrega que ahora quienes les roban los carros localizan a los propietarios y telefónicamente negocian la devolución a cambio de altas sumas de dinero, afectados habrían cancelado entre $ 2.000 y $ 8.000 para recuperarlos.

La Policías de los dos países han identificado dos bandas que realizan este tipo de estafas y robos, una fue aprehendida, integrada por tres extranjeros. Lamentablemente, dice Andramunio, los detenidos una vez realizada la audiencia recuperaron la libertad.

Las autoridades policiales se ven desmotivadas con estos fallos de los operadores de la justicia local, que después de meses de investigaciones y contar con las evidencias correspondientes ven frustrados los operativos.

Casos recientes

La semana anterior un nuevo vehículo fue hurtado bajo esta modalidad en el vecino país, los delincuentes estarían llamando al dueño, oriundo de Julio Andrade, población ubicada a 20 km de Tulcán, solicitándole una supuesta recompensa para entregarle la camioneta robada.

La Policía Judicial de Carchi sigue de cerca el caso, buscando a quienes estarían detrás de este tipo de estafas, que continúan sobresaltando la tranquilidad de varios hogares, que por ingenuidad, desesperación y necesidad económica caen las redes de estas bandas de extorsionadores y chantajistas que operan en la frontera.

Hace dos semanas, dos ciudadanos que viajaron desde Tungurahua hasta Tulcán con el propósito de cruzar la frontera hacia Ipiales (Colombia), a 3,5 km del puente internacional de Rumichaca, fueron presa de estos estafadores.

Supuestamente iban a recibir una alta cantidad de dinero con una tasa de interés mínimo, pero cuando llegaron y tomaron contacto con los falsos prestamistas en territorio colombiano, resultaron golpeados y amenazados de muerte, llevándoseles la camioneta en la que se movilizaban.

Tras cometer el atraco, los asaltantes huyeron del lugar dejando abandonadas a las víctimas en un sector desolado de la vecina urbe fronteriza. Los perjudicados procedieron a denunciar el hecho a las autoridades colombianas y ecuatorianas.

Un operativo combinado entre la Policía de Tulcán e Ipiales logró localizar el automotor en la población de Guachucal, ubicada a 44 minutos de Ipiales (24,9 km), retornando la tranquilidad a estos connacionales.

Los habitantes de ese cabildo indígena (Guachucal) habrían detectado el vehículo y exigido a quienes circulaban en él la documentación, por lo que los ocupantes se bajaron del carro y huyeron.

La Policía colombiana corrobora que a través de las redes sociales son promocionados estos seductores empréstitos, que impulsan a ciudadanos ecuatorianos a tomar contacto con los “prestamistas”, quienes los invitan a trasladarse en sus automotores a Ipiales.

“Lamentablemente, la difícil situación económica, los inconvenientes para acceder a un crédito y las altas tasas en la banca privada y estatal nacional entusiasman a incautos como nosotros, que hemos pasado un buen susto y debemos invertir recursos para recuperar nuestros autos”, testifica otro de los timados, quien no ha logrado recuperar su camioneta.

Andramunio recomienda a los ecuatorianos no caer ni prestarse a este tipo de proposiciones, que al final terminan no solo afectando económicamente a las familias ecuatorianas, sino poniendo incluso en riesgo la vida de los incautos ciudadanos.

Hasta el momento no se han registrado víctimas mortales pese a que Ipiales se ha convertido en los últimos meses en una de las ciudades inseguras y violentas del sur de Colombia.

En lo que va del año han sido presa de este tipo de robo propietarios de 50 vehículos que fueron reportados como robados a la PJ Carchi, siendo recuperados hasta el momento 39, gracias a la rápida intervención de las policías de los dos países.

Los automotores son desvalijados para venta ilegal de autopartes

El Distrito de Policía de Ipiales confirma que ha proliferado el hurto de vehículos ecuatorianos en este año, la delincuencia pide dinero a los afectados para devolverles sus automotores.

Héctor Daza, comandante de esta unidad, refiere que en las últimas cuatro semanas han sido robados vehículos en la vía de ingreso a Ipiales (puente de Rumichaca) y corredores viales rurales, donde incautos atraídos por supuestos préstamos terminan entregando sus carros.

Las potenciales víctimas llegan a la zona fronteriza atraídas por supuestos bajos intereses. Foto: Cortesía. Foto: El Universo

Formalmente, en la Policía de Ipiales existen registrados más de 30 automotores recuperados, pero hay los que no quedan en las cifras o aquellos casos en los que los propietarios actúan inmediatamente y no se dejan extorsionar, no denunciando estos hechos, dice Daza.

En agosto fueron recobrados doce vehículos con placas del Ecuador, por lo que invitan a los perjudicados a presentar la documentación para iniciar el proceso de entrega, que es inmediata.

El pasado martes fue desarticulada en esa ciudad fronteriza (Ipiales) una banda conformada por migrantes y colombianos que se dedicaban a la extorsión, robo de carros y motocicletas, tráfico de drogas, entre otros delitos.

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En tanto que entre julio y agosto se han desarticulado nueve organizaciones dedicadas a estos ilícitos. “Son grupos de delincuencia organizada que tienen atemorizada a la frontera”, enfatiza Daza, quien agrega que coordinan información y acciones con la Policía ecuatoriana.

Estos grupos delictivos ahora ante la arremetida policial estarían dedicados a desvalijar los automotores para comercializar ilegalmente las autopartes y repuestos. No obstante, coinciden con la versión policial ecuatoriana en que son llevados a partes lejanas donde los utilizan para el paso de contrabando, drogas o movilizar insumos a los laboratorios de procesamiento de droga.

También, en los últimos meses se ha incrementado la extorsión. Se pide a los dueños sumas de dinero para la devolución, agrega el oficial. La semana anterior, para combatir estos delitos, la Policía colombiana instaló puestos de control permanente de vigilancia durante las 24 horas en Rumichaca con seis efectivos. (I)