Antes del 2010 la tasa de abandono de educación en el país, que corresponde a estudiantes matriculados y que luego dejan un grado o curso, estuvo entre el 4 % y 5 % hasta el periodo de escolaridad del 2012-2013.

Luego bajó al 3 % y en el 2015 se ubicó en 2,77 %. Ya para el periodo 2019-2020 y de 2020-2021, es decir, con pandemia COVID-19, bajó 1,73 % y 1,77 %, respectivamente.

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Después, para el ciclo 2021-2022 se incrementó en 0,34 %, colocándose en 2,11 %, según las cifras del Ministerio de Educación publicadas en su apartado de datos abiertos con fecha del 1 de octubre de 2023.

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En una anterior entrevista con este Diario, Diana Castellanos, viceministra de Educación, dijo que con la tasa de abandono no ha existido una diferencia significativa: “Este se calcula en la educación básica superior (octavo, noveno y décimo año de educación básica) y el bachillerato por múltiples causas”,

Además, refirió que esas razones de abandono se desprenden de la encuesta de empleo, subempleo y desempleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos, que la determinan en el factor socioeconómico.

Y del programa Todos al Aula, en el que se activa una encuesta cada vez que el menor de edad sale del sistema educativo.

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De acuerdo con docentes, son múltiples las causas que generan este abandono en un periodo de estudio, que van desde problemas familiares hasta falta de ingresos y embarazo precoz.

Paola Carrera, docente e investigadora de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), afirma que los problemas familiares, de salud, falta de motivación, de adaptación, de recursos económicos, acoso, embarazo adolescente están entre los factores para que un estudiante no termine el ciclo y se note su ausencia en las aulas.

“El acoso escolar, la falta de apoyo, de perspectiva y cuestiones culturales y la migración evidencian la falta de continuidad en el sistema. Y no es que el alumno no quiera sino que no puede completar esa educación. Entonces, el abandono va más trabajado desde que el estudiante no asiste regularmente a la escuela o al centro educativo y deja de tener esa participación activa en el proceso de aprendizaje”, explica Carrera.

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Para Ana Reynoso, profesora de la Facultad de Educación de la UNIR y máster de Psicopedagogía, existen más motivaciones como la baja calidad de la educación y la inseguridad.

“La falta de formación del profesorado, el perfil docente inadecuado, el manejo de contenidos en el aula y la motivación están relacionados con la formación docente e influye como uno de los factores extraescolares para la retención de alumnos durante los primeros años de educación”, indica Reynoso y añade que esto va ligado a bajos salarios de los docentes, falta de infraestructura, de equipos tecnológicos, de orientación académica y profesional.

En cuanto a la inseguridad, Reynoso piensa que es un problema que requiere solución urgente porque la idea es alejarlos de ese ambiente.

¿Cómo reducir la tasa de abandono? Carrera sugiere programas de tutorías, asesoramiento psicológico con enfoque personalizado, crear ambientes seguros y trabajar en prevención para enfrentar esas salidas.

“Si existe tal vez una familia disfuncional, problemas de apego, podemos ir abordando con apoyo académico”, afirma. (I)