En las últimas semanas, varios generales y altos cargos de Defensa han sido detenidos para reestructurar la plana mayor de las Fuerzas Armadas ante el cuestionamiento por niveles de corrupción e ineficiencia.

Putin despidió a Sergei Shoigu hace un par de semanas y puso al frente al economista Andrei Belousov. Tras esto, el despliegue del servicio de seguridad ruso FSB ha sido evidente para llevar a cabo casos de corrupción de alto nivel que involucran al viceministro y jefes de departamento del ministerio.

En diálogo con The Guardian, exfuncionarios tanto de Defensa como del Kremlin, así como exoficiales y colaboradores extranjeros señalan que la salida de Shoigu y pérdida de producción permitieron capturar a funcionarios poderosos.

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De acuerdo al exagregado de defensa del Reino Unido en Moscú, los arrestos continuarían luego que “la paciencia de Putin finalmente se hubiera acabado”.

El pasado 23 de mayo, las autoridades habían informado de la detención de Vadim Shamarin, jefe adjunto del Estado Mayor para las comunicaciones, y de Vladimir Verteletski, jefe de un servicio del departamento de compras públicas del ministerio de Defensa.

Shamarin fue arrestado el miércoles por haber “aceptado un soborno particularmente importante” y es pasible de una pena de hasta 15 años de cárcel. Según expertos, las fuerzas rusas tuvieron importantes problemas en el área de las comunicaciones al inicio de la invasión de Ucrania, en febrero de 2022.

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Verteletski fue acusado por su lado de “abuso de poder en el ejercicio de sus funciones”, indicó el Comité de Investigación, que precisó que el detenido había ocasionado pérdidas por más de 70 millones de rublos (unos 769.000 dólares al cambio actual).

Las detenciones se multiplicaron en el ministerio de Defensa y en las altas esferas del ejército desde fines de abril, pero el Kremlin niega la existencia de una purga y asegura que se trata de operaciones anticorrupción

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“La lucha contra la corrupción es un trabajo continuo, no es una campaña” de purgas, aseguró el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov.

Para el experto militar ruso Alexander Khramchikhin, las autoridades sabían “desde hacía mucho tiempo” que el presupuesto de defensa se utilizaba de forma ineficiente, pero en tiempos de guerra, esta realidad “se ha vuelto demasiado evidente como para hacer la vista gorda”.

Aún más si se toma en cuenta que Rusia, blanco de sanciones occidentales, ha reorientado su economía hacia la industria bélica, con un aumento del 70% del presupuesto federal destinado a defensa previsto para 2024.

La purga arrancó a finales de abril. (I)

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