Este viernes 21 de marzo, Donald Trump reveló que Boeing ha sido seleccionada para la producción del nuevo caza de sexta generación de la Fuerza Aérea: el F-47. La aeronave, que ha estado en desarrollo durante cinco años, ha sido calificada por la administración como “el avión más letal jamás construido”.
La adjudicación del contrato a Boeing ocurre en un momento delicado para la compañía, que aún enfrenta el escrutinio público debido a los problemas recientes con sus aeronaves comerciales. Sin embargo, el gobierno estadounidense ha depositado su confianza en la empresa para desarrollar el avión de combate que marcará el futuro del dominio aéreo.
El F-47 forma parte del proyecto Next-Generation Air Dominance (NGAD), un ambicioso programa de la Fuerza Aérea destinado a diseñar un caza con capacidades sin precedentes.
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El secretario de Defensa, Pete Hegseth, junto con el general David Allvin, jefe de la Fuerza Aérea, acompañaron a Trump en el anuncio del contrato. Según explicaron, la decisión se tomó tras meses de evaluaciones y revisiones presupuestarias que retrasaron el proceso de selección.
Donald Trump resaltó las características del nuevo avión, enfatizando su capacidad de carga, velocidad y maniobrabilidad. Además, mencionó que el nombre elegido para la aeronave le parecía apropiado, haciendo alusión al hecho de que su actual mandato es el número 47 en la historia de la presidencia de Estados Unidos.
Sin embargo, evitó proporcionar detalles sobre el costo del proyecto o el precio de fabricación de cada unidad. Justificó su reserva en nombre de la seguridad nacional, argumentando que divulgar esa información podría revelar aspectos clave sobre la tecnología y las dimensiones del avión.
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Aunque, diversas fuentes aseguran que el contrato tenga un valor estimado de 20.000 millones de dólares y se prevé que las adquisiciones a largo plazo alcancen cifras que superen los cientos de miles de millones.
En 2018, la Oficina de Presupuesto del Congreso calculó que el costo de cada unidad del NGAD podría alcanzar los 300 millones de dólares. Esta cifra representa un valor considerablemente más alto en comparación con otras aeronaves que actualmente forman parte del arsenal de las fuerzas militares de Estados Unidos.
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En septiembre de 2020, el Dr. Will Roper, quien en ese momento ocupaba el cargo de subsecretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, anunció que, en el marco del programa Next Generation Air Dominance (NGAD), se había diseñado y probado en secreto un prototipo a escala real de un avión de combate de última generación.
Según el portal The Aviationist, este programa busca desarrollar aviones de combate que se reemplacen cada 16 años, sin necesidad de actualizaciones a mitad de vida. NGAD se basa en tres principios clave:
- Un desarrollo de software ágil que incorpore retroalimentación constante.
- Sistemas modulares con arquitectura abierta, lo que permite implementar mejoras de manera rápida y eficiente.
- El uso de ingeniería digital avanzada, incluyendo herramientas como Digital Twin y CAE, para optimizar el diseño y el desempeño de las aeronaves.
Mientras tanto, el anuncio de Trump refuerza su compromiso con el fortalecimiento de las fuerzas armadas y posiciona al F-47 como un emblema del poderío militar estadounidense. La comunidad internacional sigue de cerca estos avances, ya que la llegada de un caza de sexta generación podría redefinir la balanza de poder en el ámbito aéreo global.
(I)
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