Más de 2.000 personas han quedado enterradas por la gran avalancha que asoló el viernes una remota localidad del norte de Papúa Nueva Guinea, según el Centro Nacional de Desastres, mientras las tareas de rescate se complican por la inestabilidad del terreno y el difícil acceso a la zona.

Según una carta del centro fechada el domingo y enviada este lunes al coordinador de la ONU en el país, a la que tuvo acceso EFE, “más de 2.000 personas quedaron enterradas vivas” por la “masiva avalancha” ocurrida cerca de la mina de oro Porgera, en la provincia de Enga, al norte del país.

“Han pasado tres días y medio y las posibilidades de salvar vidas a entre seis y ocho metros de profundidad no son muy altas, por desgracia”, dijo hoy a EFE un portavoz de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

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Cifras del domingo de la OIM, que tiene a seis trabajadores en el área de la catástrofe, estimaban en 670 los enterrados bajo la avalancha, si bien según el Centro Nacional de Desastres esta cifra asciende a 2.000, aunque las fuentes consultadas insisten en mantener la cautela dadas las circunstancias.

Esta fotografía distribuida por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) el 25 de mayo de 2024 muestra a lugareños cargando a una persona en camilla desde el lugar de un deslizamiento de tierra en la aldea de Yambali en la región de Maip Mulitaka, en la provincia de Enga en Papúa Nueva Guinea. Foto: AFP

El alud, que ocurrió el viernes a las 3 de la madrugada (17.00GMT del jueves), “provocó una gran destrucción de edificios, jardines y ha generado un gran impacto en el sustento económico del país”, señala la misiva, que añade que la principal carretera de acceso a la mina de Porgera “está completamente bloqueada”.

El derrumbe de parte de una montaña por causas aún desconocidas impactó sobre el poblado de Kaokalam, a unos 600 kilómetros de la capital del país, Port Moresby.

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“La situación sigue siendo inestable, pues el deslizamiento de tierra continúa lentamente, lo que supone aún un peligro para los equipos de rescate y los supervivientes”, subraya la carta del organismo papú.

Pese a las dificultades, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señala hoy en un comunicado que se ha provisto de asistencia médica a “seis supervivientes, incluido un niño”, y que prosiguen los esfuerzos “para encontrar a los desaparecidos”.

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Entre ellos, indica que hay “tanto residentes como individuos desplazados por los recientes conflictos”.

Mapa de Papúa Nueva Guinea localizando la provincia de Enga (Photo by STAFF and Nicholas SHEARMAN / AFP) Foto: AFP

El Ministerio de Defensa del país, que lidera el operativo de rescate con apoyo de las autoridades locales y provinciales, el Centro Nacional de Desastres y organizaciones internacionales, señala hoy en un comunicado que el deslizamiento afectó a una zona en la que habitan más de 4.000 personas.

No obstante, las autoridades locales estiman que el número de afectados puede ser mayor, pues la zona acogía a desplazados por los conflictos y enfrentamientos tribales de aldeas cercanas.

La avalancha también ha desplazado a unas 1.000 personas, según esta agencia.

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El área afectada suele padecer de lluvias intensas e inundaciones, y los desprendimientos no son inusuales en el país, en el que, pese a la riqueza en recursos naturales, una gran parte de sus más de nueve millones de habitantes vive en extrema pobreza y se encuentra aislada por déficit de comunicaciones e infraestructura.

Papúa Nueva Guinea es un país de Oceanía que se extiende a lo largo de 462.840 km2, y comprende la mitad oriental de la isla de Nueva Guinea y varias islas de menor tamaño como el archipiélago Bismark; las islas Bougainville, Nueva Bretaña, Nueva Irlanda, Tombara, Lavongai, islas del archipiélago de Trobriand, entre otras.

Papúa Nueva Guinea se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de gran actividad sísmica y volcánica que es sacudida al año por unos 7.000 temblores, la mayoría de ellos moderados. (I)