Las leyes en torno al aborto varían de país a país a lo largo del mundo. En algunos es una decisión propia de la mujer gestante, en muchos otros se acepta en ciertas situaciones, como malformaciones del feto o violación, y en otros está prohibido por completo.

México sentó un precedente este martes luego de que la Suprema Corte de la Justicia de la Nación (SCJN) declaró inconstitucional la penalización de las mujeres que abortan en la primera etapa del embarazo y reconoció el derecho a decidir, lo que ha sido considerado un fallo histórico.

El aborto, cuya criminalización es competencia local, solo está despenalizado en 4 de los 32 estados del país: Ciudad de México, Oaxaca, Hidalgo y Veracruz.

Pero ahora, derivado de una impugnación que la extinta Procuraduría General de la República (PGR) hizo contra el Código Penal de Coahuila en 2017, la SCJN declaró inconstitucional la criminalización de la mujer que aborta y la del personal sanitario que la asiste con consentimiento.

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La decisión del Supremo solo invalida el código penal del estado en cuestión, Coahuila, pero sienta un precedente obligatorio para todos los tribunales del país, que deberán fallar a favor de las mujeres de otros estados, por lo que se esperan pronunciamientos sobre el tema pronto en el resto de estados, recoge EFE.

En tanto, en la región otro de los últimos avances en este tema se dio en Ecuador. El país se unió, en abril de este año, a la lista de países de la región que permiten el aborto en casos de violación.

Argentina es otro de los últimos en cambiar sus leyes respecto al aborto. En diciembre de 2020 aprobó la ley que permite la interrupción voluntaria del embarazo.

A nivel de Latinoamérica, Argentina, Uruguay y Cuba son los únicos países donde el aborto es legal hasta la semana 12 de gestación. Ya a nivel continental, Estados Unidos, Canadá, Guyana y Guayana Francesa también tienen leyes que habilitan el aborto legal libre, refiere CNN.

En tanto que en Brasil, Colombia, Chile, Bolivia, Argentina, Guyana, Panamá, Cuba y Uruguay se puede realizar solo si hubo violación.

Entre los que mantienen una prohibición sin excepciones en Latinoamérica están El Salvador, Nicaragua, Honduras, Jamaica, Haití y República Dominicana, pero este último está tramitando una ley que haría que el país deje de estar dentro de este grupo, aunque solo permitiéndolo en caso de que la vida de la madre corra peligro.

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Los pedidos de despenalización del aborto han provocado por años diferentes protestas y movimientos a favor y en contra a lo largo del mundo.

La organización Centro para los Derechos Reproductivos (CDR) registra que 90 millones de mujeres viven en países en los que está prohibido cualquier tipo de aborto, mientras que 240 millones viven en donde solo es permitido por motivos de salud de la mujer embarazada.

Hasta el momento, unos 60 países brindan acceso legal a abortos seguros. Estados Unidos se destacó por reconocerlo como un derecho constitucional desde 1973, pero la semana pasada entró en vigencia una nueva norma en Texas que prohíbe abortar desde las seis semanas de gestación, cuando se puede detectar el latido del corazón del feto y muchas mujeres no saben aún que están embarazadas, y no contempla excepciones en casos de incesto o violación.

El presidente Joe Biden ha dicho que con esa ley se da poder a particulares en Texas para denunciar a proveedores de servicios sanitarios, familiares que apoyan a la mujer que ejerce su derecho a elegir después de seis semanas o incluso al amigo que la lleva al hospital o la clínica”.

Biden se quejó de que, gracias a esa norma, a partir de ahora en Texas un completo desconocido podrá entrometerse en “las decisiones más privadas y personales que una mujer afronta sobre su salud”, y arremetió contra el Supremo por haber tomado la decisión sin haber llevado a cabo una sola audiencia y sin “el beneficio de la opinión de una corte de menor instancia”, recoge AFP.

Días atrás, la Corte Suprema de Estados Unidos, de mayoría conservadora tras la presidencia de Donald Trump, dio el mayor revés al derecho al aborto en 50 años, al negarse a bloquear una ley. (I)