Silicon Valley, ubicado en el Valle de Santa Clara, en California, es la cuna de las empresas tecnológicas más grandes del mundo. Google, Netflix, Microsoft, Meta y Apple son algunas de las startups en Silicon Valley que al día de hoy son líderes en sus campos.

Y aunque por décadas ha sido el lugar más atractivo para incursionar en la tecnología, un nuevo lugar podría llegar a hacerle competencia a Silicon Valley. Se trata de Silicon Desert, que está en el desierto de Arizona y que atrae principalmente a las fábricas de chips.

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Esto se da desde que Estados Unidos aprobó la Ley de Chips, que otorga 280.000 millones de dólares para impulsar el desarrollo y la producción de semiconductores en territorio norteamericano. Alrededor de 39.000 millones de dólares se usarían en incentivos para manufacturar chips a nivel local.

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Es así como en el condado de Maricopa, que alberga a Phoenix, se están desarrollando las fábricas de chips. TSMC, una empresa taiwanesa, espera invertir alrededor de 40.000 millones de dólares para construir dos fábricas que se dediquen a producir chips de 5 y 3 nanómetros.

Proyección de TSMC para el desierto de Arizona. Foto: TSMC

Inversiones millonarias en el desierto de Arizona

Silicon Desert requiere de inversiones millonarias para poder despegar como lo hizo Silicon Valley, y eso lo consigue no solo con los subsidios de la Casa Blanca sino también de las empresas que apuntan a crecer allí.

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Y eso no solo incluye a las empresas tecnológicas o a las fábricas de chips, sino a toda la vida que se desarrolla en estas zonas. Para atraer a trabajadores, se está invirtiendo también en la construcción de centros comerciales y conjuntos residenciales, además de colegios y universidades.

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De hecho, la Universidad Estatal de Arizona amplió sus programas de ingeniería y abrió una sede cerca de las fábricas de chips de TSMC.

La empresa Intel también ha comenzado a ofrecer cursos en colegios comunitarios, y los propios ingenieros de la empresa son los docentes, que buscan engrosar su cuerpo de trabajo con los estudiantes.

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Todos estos factores combinados podrían lograr que Silicon Desert pronto se posicione como otro Silicon Valley, pero enfocado en chips. Y, quién sabe, otras startups tecnológicas también podrían nacer en ese desierto. (I)