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Que sea lo que Dios quiera: Silvina deseaba ser madre y adoptó a un bebé gravemente enfermo en terapia intensiva, se recuperó y ya tiene 17 años

Silvina Avellaneda al ir a ver al niño, en terapia intensiva, "quería que tuviera una mamá en el último segundo". Lea la conmovedora historia de esta familia.

Cuando llamaron a Silvina Avellaneda para la adopción, el bebé, que tenía nueve meses, pesaba 2 kilos 700 gramos. Foto: Pixabay/ Alex Kopeykin

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“Hay un bebé en grave estado en la ciudad de Córdoba, está internado. Y puede ser que se esté muriendo. ¿Vos querés? ¿te animás?”. El mensaje telefónico sorprendió a Silvina Avellaneda quien quería ser madre y con la llamada estaba a un paso de lograrlo. Apostó por la adopción.

Era la tarde del 11 de julio de 2007 y Silvina, de Argentina, no dudó en viajar desde Catamarca hasta Córdoba. Eran unas cinco horas de recorrido por carretera y temía llegar tarde. Antes debía pasar por un juzgado.

La historia de Silvina, conmovedora, la divulgóInfobae, medio que reseñó que la mujer, de 29 años, “se había inscrito en una convocatoria pública para adoptar y la llamaron de un juzgado nueve meses después”.

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-“Si querés, vení mañana para terminar con el circuito de inscripción”.

Las palabras retumbaban en su mente. Silvina también señaló a Infobae que cuando se postuló dejó claro “que no tenía ningún problema en que (el niño/la niña)tuviera alguna discapacidad o alguna condición de salud especial. Para cualquier hijo, que venga como venga”.

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El encuentro entre Silvina Avellaneda y su hijo

Silvina Avellaneda, el 12 de julio de 2007, llegó al juzgado, donde respondió preguntas de una psiquiatra, una psicóloga y una trabajadora social.

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Las evaluaciones resultaron positivas y “le entregaron unos papeles que la reconocían como familia sustituta por treinta días con los que tenía que presentarse en el Hospital Español de Córdoba”.

Más que emocionada, la noche de ese día, se fue a esa provincia. Del infante, de 9 meses, solo sabía que “tenía una desnutrición severa de grado tres”. Sabía también que el niño, en terapia intensiva, estaba “grave”.

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El bebé, de 9 meses, pesaba apenas 2 kilos 700 gramos

Silvina a Infobae

Las horas se hicieron eternas en el hospital, donde esperó, con gran emoción, para ver a su hijo.

Al mediodía, entró a terapia intensiva. “Lo habían puesto divino para que yo lo viera”, narró. El corazón de Silvina hizo clic con el bebé. Decidió llamarlo Francisco.

“Lo levanté. Era muy chiquito. Cuando lo vi era tan lindo, tan hermoso... Y ahí arrancó nuestra familia”, contó a Infobae.

El pequeño Francisco le hizo saber a Silvina la conexión: “la miró y se prendió de la bata que le habían dado”.

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Una familia de 17 años

Francisco pasó un mes en terapia intensiva. Allí el bebé recibía el amor de su madre Silvina y era el motivo de los juegos y risas de su nueva tía María.

Salió de terapia intensiva en agosto y en brazos de su madre el bebé Francisco volvió a Catamarca, donde había nacido.

La esperanza de vida para Francisco era de un año. Pero… una cosa dice la ciencia; la otra, Dios.

En casa, los bisabuelos, abuelos, tíos… todos recibieron con amor al más pequeño de la familia.

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La atención médica no le faltó al bebé y la madre resolvió su situación legal pasados aquellos 30 días que hablaron en el juzgado.

Por recomendación de especialistas debieron mudarse a la ciudad de Buenos Aires.

Fue así como llegó la fecha del primer cumpleaños de Francisco. Claro que lo celebró, reforzando las medidas sanitarias.

Pero… pese a la esperanza de vida que le hablaron, a la vuelta de un año, festejó otro “cumple”. Francisco mejoró y, de la mano de su madre y familia entera, ya tiene 17 años.

Con cada vuelta al sol de su hijo, Silvina no deja de recordar lo que sintió mientras esperaba para ver al bebé grave en terapia intensiva.

“Quería que tuviera una mamá en el último segundo… que sea lo que Dios quiera. Si sobrevivía este hermoso, mejor para mí. Y si no, que se fuera amado por su mamá”, dijo Silvina en julio de 2007.

Francisco es divino, divino, dice una Silvina enamorada

Pasó el tiempo, todo un desafío. Francisco tiene 17 años y una embelesada Silvina se desborda en describir a su hijo.

“Está divino, divino. Es hermoso. Él es muy alegre, muy gritón. Tiene una voz fuerte. Llama la atención siempre. Lo quiere todo el mundo. Es muy muy simpático”, señaló Silvina, quien tiene 47 años.

Francisco es un amor, es un sol. Es lo más lindo.

Silvina a Infobae

A finales de 2023 comenzaría el segundo año del secundario.

Hace una década, estudios genéticos, dijo la mujer, revelaron que “Francisco no tenía ningún síndrome o trastorno, sino muchas ‘cositas’, en palabras de su mamá. Quedó con un desfasaje cognitivo leve. El hoy adolescente va a una escuela especial, a terapia psicológica y de psicopedagogía.

Ella disfruta su rol de mamá con verlo feliz montando su bicicleta, caminando en el parque. Sabe que el sueño de su hijo es ser policía.

Este viaje de la adopción le ha parecido hermoso.

Silvina se describe como una madre soltera que no ha estado sola y agradece a su familia. Francisco es todo, todo, en su vida. (I)

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