Las cadenas que se difunden por WhatsApp con fines de estafa siguen llegando a números de ecuatorianos.

Son las 19:50 del miércoles 13 de octubre y un mensaje breve le llega a Mauro, un joven guayaquileño. Se muestra cauto al ver el mensaje que contiene un “Hola hola (sic)”.

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Después de unos minutos, él responde con otro “hola”. No demora en recibir el siguiente mensaje: “Mi nombre es Viginie Sanchez y vivo en francés. Sufro de una enfermedad grave que me condena a muerte. Probablemente sea cáncer de garganta. Tengo una cantidad de 850.000 euros, dólares que me gustaría regalar a una persona honesta y de confianza para que utilice y comparta el 10% de este fondo con huérfanos y huérfanos de su comarca (sic)”.

El mensaje alerta a Mauro, pues se asemeja a las cadenas de texto usadas en las conocidas estafas nigerianas por parte de organizaciones delictivas internacionales, con las que buscan inducir a las víctimas para que les transfieran dinero, información que en algún momento leyó en un artículo noticioso.

Un día después de recibir esos mensajes, Mauro conversó con EL UNIVERSO.

Él comentó que luego de ver esa cadena bloqueó el número de teléfono del remitente e inició una búsqueda de información en internet.

“El número tiene el prefijo de Benín, un país del occidente de África, y la foto usada en el perfil del número de WhatsApp circula en varias páginas de internet, es decir, es genérica”, contó el joven.

Captura de pantalla de mensajes enviados por desconocido, desde un número extranjero.

Otra persona, quien prefirió mantener en reserva su identidad, le contó a este Diario que quiso “seguirle el juego” a quien le envió la cadena. Después de mostrarse interesada, la supuesta mujer desahuciada le dijo que su abogado se comunicaría para definir el trámite de la “donación”:

“Le pido que se comunique con mi abogado para hacer arreglos para que se firme un certificado de regalo a su nombre en mi banco para recibir fondos en su cuenta. Le enviaré su número de WhatsApp a mi abogado y le pediré que se comunique con usted para que se haga el resto (sic)”.

Minutos después, la persona de identidad protegida recibió un mensaje del supuesto abogado, que se hace llamar Frank-Berton. Ese nombre consta en un registro de “presunto fraude” en la página web Signal Anarques, que publica una base de datos de estafas digitales.

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“Soy el abogado de la Sra. Virginie Sanchez ... ella me pidió que me contactara para hacer una donación ... pero espero que sea un hombre serio y confiable ... si está listo para completar la información necesaria ... .hasta la semana que viene puedo ofrecerte los 850.000 euros, espero que estés de acuerdo ... Y también trabajamos con el poder judicial y el tribunal administrativo de París ... todo es posible (sic)”.

Captura de pantalla de chat con supuesto abogado.

El nombre y la foto del perfil del supuesto abogado coincide con la identidad de una persona real con reconocida trayectoria en el ámbito jurídico de Europa, que estaría siendo víctima de una suplantación de identidad.

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La interacción con este tipo de usuarios, cuya procedencia e intereses reales son desconocidos, es peligrosa, indican expertos informáticos consultados, ya que hay una alta probabilidad de que organizaciones delictivas estén detrás de estas potenciales estafas o intentos de extorsión.

“El riesgo aquí es que cuando la persona cae en recibir una transferencia bancaria de mucho dinero, se le pide que haga una transferencia del costo de los impuestos para poderle hacer esa transferencia de dinero, que usualmente dicen que son $ 1 mil. Esos mensajes usualmente son para engañar a la persona”, indica Fernando Illescas, quien tiene una maestría en Seguridad Informática Avanzada y Forense Digital.

Riesgos adicionales

Ese tipo de contacto por mensaje de WhatsApp, que de igual forma pudiera ocurrir en otros servicios de mensajería, también se lo debe considerar como un potencial riesgo a la seguridad de los datos personales alojados en los teléfonos de quienes caen en esas comunicaciones; amenaza que podría estar oculta en fotos o enlaces (links).

“El rato en que el celular abre ese link se abre una conexión reversa, desde el celular a un servidor. Esta conexión permite que se pueda administrar remotamente el celular, se pueden ver fotos, mensajes, activar ubicación GPS, cámara frontal y trasera, el micrófono. Hay riesgo cuando llegan estos mensajes de WhatsApp de desconocidos”, advierte Illescas.

Harry Carpio, máster en Software y Sistemas por la Universidad Politécnica de Madrid, insiste en que no se deben subestimar estos mensajes de extraños, sobre todo si proceden de zonas del planeta donde los controles son opacos.

“Si se sospecha que el número es de un país que se sospeche que las regulaciones para hacer uso de medios tecnológicos, ya sea centrales telefónicas, que no esté regularizada la propiedad de los chips (celular), que no estén empadronados a alguna persona y que limite la responsabilidad, sí es un riesgo. Eso le da anonimato a las personas que envían el mensaje y pueden hacer cualquier actividad ilícita”, indica el especialista.

Falta de conocimiento tecnológico aumenta el riesgo

Él lamenta que la falta de conocimiento en tecnología de una parte de la población incremente el riesgo de estafas de ese tipo. Según la encuesta Multipropósito del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de 2019, el 11,4 % de la población comprendida entre 15 a 49 años, a nivel nacional, es analfabeta digital. Al desagregar esta cifra entre áreas urbana y rural, el porcentaje urbano de analfabetismo digital alcanza el 7,8 % de la población; el analfabetismo digital rural llega al 20 % de la población.

“No todos ven las señales de alerta que hay (...). No se debe acceder a links desconocidos. Cuando se trata de links te abren una puerta enorme (a situaciones desconocidas). Con los links es difícil de controlar porque lo que se está accediendo está fuera del contexto de quienes construyen los programas (apps). Si hablamos de una aplicación de mensajería, yo puedo controlar lo que ocurre en la aplicación, pero no puedo controlar lo que ocurre en el navegador. Entonces si en la aplicación le pasan un link que lo lleva a una página maliciosa, ahí ya no lo puedo controlar”, detalla el desarrollador de software.

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Como barrera adicional a los hábitos de prevención en el uso de tecnologías, los expertos recomiendan el uso de antivirus de empresas reconocidas en el mercado digital, ya que sus bases de datos de amenazas se actualizan de forma constante. (I)