Cada pabellón de la Penitenciaría del Litoral fue requisado por más de 1.500 policías. Se hallaron dos fusiles, seis armas cortas, y en algunos pabellones, los más conflictivos, las puertas de acceso eran de acero y tenían blindaje, lo que complicó la llegada de los uniformados y les dio tiempo a los reclusos de esconder los objetos prohibidos.

La general Tannya Varela, comandante general de la Policía Nacional, admitió que en algunos pabellones, los reos además contaban con las llaves de acceso y que incluso se cambiaban de pabellones. Además, comentó que se encontró una fábrica de armas.

La comandante de la Policía dijo que el arsenal suele estar escondido en las paredes, en el piso, en el techo y en los colchones de los reos. Destacó la necesidad de arreglar los escáneres que no funcionan para evitar el ingreso de objetos prohibidos. (I)