Incrementan los asaltos, crímenes, violaciones. Cómo es posible que un delincuente, violador, drogadicto, violento, enfermo morboso, ve a una pobre chica que sale de la casa a comprar a la tienda, la persigue, la golpea brutalmente, abusa, insulta y la deja botada herida y nadie la ayuda, nadie se une para neutralizar el salvajismo de un lujurioso.

Dichos delincuentes no deben tener derechos humanos, tienen que ir presos 500 años, toda la vida, más castigo de trabajos superfuertes. No pueden estar sueltos. (O)

Esther de Molina, Guayaquil