Opino que el dragado que anuncia la Prefectura del Guayas en los alrededores del islote El Palmar sería un trabajo a medias de poco mérito tirando a malo, crea una ilusión de la verdad. No resolvería los problemas hidráulicos que atraviesa el río, aunque beneficiará a sectores populares del cantón Durán que se rellenarían con dichos sedimentos.

Hace pocos años se dragó en los alrededores de El Palmar y fue un fracaso porque la sedimentación regresó peor que antes. Falta muy poco para que el islote forme un solo cuerpo con La Puntilla. ¿Alguien en su sano juicio cree que es correcto mantener el islote El Palmar?, ¿por qué no lo borran del mapa?, ¿pertenece a Guayaquil o a Samborondón?, en realidad ese islote no pertenece a nadie porque surgió de la nada; es como un ‘tumor canceroso’ que debe ser extirpado antes de que haga ‘metástasis’ y produzca sedimentos de manera indiferenciada. De lo contrario, seguirá afectando el flujo y reflujo de las mareas, la navegabilidad del río y el desagüe de las aguas nauseabundas que descargan las lagunas de oxidación ubicadas cuatro kilómetros aguas arriba del islote. Me suena a burla decir que dragar los alrededores de El Palmar ayudará a contrarrestar el cambio climático, en un medio ambiente fétido.

Dado que la Prefectura del Guayas ha fracasado en sus varios intentos de dragar el río, el Gobierno nacional debería revertir la competencia que en el año 2012 le entregó el expresidente Correa por razones políticas, desconociendo el trabajo de la Armada Nacional que en 1992 dragó 10 millones de metros cúbicos de sedimentos para rellenar las zonas Trinitaria, Malvinas y Fertisa en el suburbio de Guayaquil, cruzando tuberías por encima de la avenida 25 de Julio para no interrumpir el tráfico, y sin hacer alardes. (O)

Carlos Luis Hernández Bravo, ingeniero civil, avenida Samborondón