Rainer Maria Rilke decía que todo lo aterrador en su forma más profunda es algo indefenso que necesita de nuestra ayuda. Martin Luther King Jr. observaba que la única forma de persuadir a una persona a cambiar de rumbo si está desviado o equivocado es mediante el amor, no con el combate o el odio.

Somos lo que queremos

He tenido experiencias agradables a lo largo de mi vida. Jamás olvidaré cómo un joven que había caído en el vicio del alcohol vino a mi consultorio con su madre, su esposa y su niño de meses, se puso de rodillas y me dijo: “Por Dios, doctor, que voy a dejar esta porquería le prometo ante mi madre, mi esposa y mi hijo”. Recuerdo que no estuvo más de tres días en mi clínica, era alcohólico y le dije: ‘te espero en ocho días, esto no te voy a curar yo solo, te curas tú, Dios y tu familia’, y así fue, regresó a los ocho días. Era una lucha a muerte contra la adicción, me decía que lo resolvía orando, después regresó a los quince días, luego al mes y así estuvo unos seis meses hasta que se convirtió en una persona rehabilitada. No es fácil, fue la excepción, por eso la cuento, ahora es un hombre de bien con tres hijos y no ha vuelto a ingerir alcohol desde su recuperación.

Educar en el amor a la patria

En las adicciones no hay nada que combatir ni vencer, así como se tiene la voluntad de entrar se debe tener la voluntad de salir. Como dijo el escritor estadounidense Ralph Waldo Emerson: El remedio de todos los errores y la cura de los crímenes y de los vicios son el amor, el cariño, la ternura; considero que es fácil estar de acuerdo con él.

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Ética y moral

La gente busca en los vicios una forma de apaciguar sus angustia, depresión y ansiedad. Si la sociedad con Dios, amor y educación le enseña otra forma de hallar la paz, ténganlo por seguro de que escogerá lo mejor, pero hay que enseñarle que sí hay un mundo mejor, es la única manera de salvar el mundo. (O)

Hugo Alexander Cajas Salvatierra, médico y comunicador social, Milagro