Cada vez que paso por el lugar donde están los monumentos al expresidente del Ecuador Jaime Roldós y a la ex primera dama Martha Bucaram de Roldós pienso que son obras antihistóricas que minimizan a estos dos abogados que fueron figuras del acontecer político, profesional, social, familiar y en todas las esferas en las que brillaron.

Jaime Roldós, como estudiante, obtuvo las máximas notas, ni qué decir como maestro de literatura, sobran los magníficos comentarios de quienes fuimos sus alumnos del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte, donde instauró un estilo original de enseñanza, aunque su trayectoria fue corta, todo por un accidente aviatorio aún no esclarecido, trascendió a la ‘inmortalidad’. Protesto porque Jaime Roldós y Martha de Roldós merecen monumentos a la proyección de su calidad humana y por lo que representaron y representan por sus legados, no ‘algo’ que a lo que pasan los transeúntes tienen que iniciar su búsqueda: unas estatuas, entre un ‘bosque’ de columnas de cemento. Espero que autoridades competentes rectifiquen ante la historia. (O)

Jorge Enrique Cuesta Castro, sociólogo, Guayaquil