‘Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar’. Refrán de presagio de lo que te va a suceder cuando tus circunstancias son semejantes. Vemos una reacción popular en Colombia. Una reacción popular en las urnas en Perú. Y una hecatombe electoral en Chile.

¿Qué está pasando? En los tres países encontramos un factor común que afecta directamente a sus familias. En Colombia el salario mínimo vital (SMV) es equivalente a $ 280, mientras el costo básico de vida familiar (CBVF) es de $750. En Chile el SMV equivale a $ 454, mientras el CBVF equivale a $ 1.166. En Perú el SMV es de $ 240, mientras el CBVF equivale a $ 750.

En Ecuador, el SMV es de $450, incluyendo sobresueldos, y la CBVF $ 720. Otro factor común es que dichos CBVF no incluyen que el pie les crezca a los bebés, o el paseo del fin de semana, o la cervecita, o los gastos de cumpleaños y festividades. Esos rubros son lujos reservados para menos del 30% de la población. Otro factor común adicional es que se repite el mismo discurso por parte del sector empresarial, “que trabajen dos o más miembros de la familia”. Se ha perdido la perspectiva social del empresariado. El otro cónyuge debe trabajar para superación económica de la familia, no para completar el pan en la mesa. Esa conducta soberbia y prepotente causa reacción social... Y si piensan que Colombia tiene problemas, miren a Chile donde la próxima Constituyente está dominada por la extrema izquierda que va a redactar una Constitución con delineamientos de extrema izquierda. Nosotros ya le vimos las orejas al lobo.

Las circunstancias de nuestros vecinos se empeoran por la devaluación de su moneda, lo cual carcome mes a mes la capacidad adquisitiva de la familia. Ecuador está blindado contra ese mal por la dolarización. Pero el Gobierno debe enfocar la mira en corregir la base de ingreso de la familia ecuatoriana. Más empleos, pero bien remunerados. (O)

Gustavo Echeverría Pérez, avenida Samborondón