En este año lo escuché dentro del país; pero hace unas cuantas semanas lo escuché del presidente de la república de Colombia, Gustavo Petro, quien dijo que la solución a la violencia generada por el narcotráfico va de la mano de la legalización de la droga.

Sé que se exponen varios pros a favor de esta tesis, pero considero que a estas alturas tenemos suficientes elementos de juicio para concluir que este tipo de “solución”, por el contrario, agravaría el problema.

Tengo la impresión de que atrás de estas ponencias existen protervos intereses económicos y políticos.

Brevemente expongo algunos de estos:

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1.- La alta capacidad de las drogas de generar dependencia, mucho mayor que la del tabaco o el alcohol. Facilitar su acceso incrementaría las posibilidades de consumo y, por ende, de generar adicción.

2.- En Ecuador la aprobación y ejecución de la ley sobre la tabla mínima de consumo, que ocasionó una generación adicta y aparición de bandas delincuenciales peleándose estos clientes.

3.- El cambio de cultivos agrícolas alimenticios por estos cultivos “recreativos” más rentables pero que destruyen al ser humano, como la emisión de carbono al medio ambiente.

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Tengo la impresión de que atrás de estas ponencias existen protervos intereses económicos y políticos.

Ojalá que nuestro pueblo de Ecuador no se deje llevar por esos cantos de sirena.

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Esa verborrea la emiten esos “políticos” que únicamente buscan alcanzar sus objetivos personales. (O)

David Ricaurte, ingeniero mecánico, Guayaquil