La guerra es un fenómeno que surge por causas opuestas entre dos o más fuerzas, se desarrolla de manera impredecible y culmina con una paz temporal, develando el desastre humano. Se llama guerra externa a un enfrentamiento armado entre imperios, naciones o Estados, y guerra interna al duelo armado entre grupos dentro de estas entidades. Ha aparecido una guerra híbrida contra el narcotráfico transnacional violento.
Las guerras externas suelen originarse por la búsqueda de expansión territorial, cultural, de fe, ideológica o la incorporación de recursos humanos y naturales. Los efectos son un reordenamiento geopolítico, geoeconómico y geoestratégico, pero siempre con un incalculable costo humano. La historia nos enseña el nacimiento, desarrollo y final de los imperios como el romano, español, británico, francés, otomano, alemán o ruso, también, la violencia como en la Primera y Segunda Guerra Mundial, y las actuales ruso-ucraniano o el palestino-israelí.
Las guerras internas se producen entre grupos de un país por el poder político y económico, por ejemplo, los grupos subversivos en Colombia como las antes FARC-EP, ELN y más.
Ahora, el narcotráfico emerge como una guerra moderna híbrida, caracterizada por el comercio ilícito de drogas. Su motivación es la obtención de recursos económicos para fortalecer las organizaciones criminales transnacionales y sus aliados. Anula la vida de millones de personas y controla con violencia las rutas entre los mercados productores y consumidores.
Continuando, el narcotráfico no es un fenómeno nuevo, por ejemplo, las Guerras del Opio (1839-1841 y 1856-1860), en las que el Imperio Británico venció a la dinastía Qing e impuso la libre entrada de opio en China para equilibrar su balanza comercial. La Primera Guerra Revolucionaria del Opio (1939-1942), según la escritora Jung Chang en su libro Mao: la historia desconocida, Mao Zedong recurrió al opio para financiar su ascenso al poder en 1949.
En América Latina, el Plan Colombia, que en los 2000 buscó erradicar la producción de cocaína con apoyo de EE. UU., y reducir la influencia de las FARC-EP y otros grupos, inicialmente lo logró; sin embargo, tras el proceso de paz de 2016, la producción aumentó y aparecieron las disidencias. En México, la sanguinaria guerra narco se ha intensificado. En Venezuela, el Cártel de los Soles, según los EE. UU., está liderado por Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López y otros.
En Ecuador en enero de 2024 el Gobierno declaró la guerra contra las organizaciones narcotraficantes transnacionales, lo que redujo al inicio los homicidios, pero la situación es crítica por la dinámica de la violencia. Además, se considera que el Cartel de los Soles tiene influencia a través del Tren de Aragua y nexos con grupos políticos que apoyan a Maduro.
Combatir el narcotráfico representa una guerra moderna híbrida que trasciende fronteras. Eliminar este fenómeno requiere de integrar cooperaciones, leyes y estrategias de todos los países involucrados. A diferencia de las guerras tradicionales, su impacto no solo se mide en pérdidas humanas, sino en la oculta metástasis social y política. (O)