En torno al penúltimo feriado nacional que se aproxima, por la conmemoración de los Fieles Difuntos y la Independencia de Cuenca, que comprende 5 días —desde el sábado 30 hasta el miércoles 3 de noviembre, cuya jornada laboral fue suspendida por decreto para incentivar el turismo y la reactivación económica—, la ciudadanía debe planificar posibles traslados en el territorio nacional priorizando la seguridad.

Las previsiones conciernen a la seguridad personal, el cuidado de la casa, en las vías y en el lugar de destino, para disfrutar de la salida y del reencuentro con quienes no se había tenido contacto personal por la pandemia de COVID-19. Sobre todo, se deben prevenir contagios, pues —según reportó el Ministerio de Salud— en las últimas semanas hubo un leve incremento de estos.

Se señala como una de las causas que, a pesar de que hay disponibilidad de vacunas en todos los centros de salud pública a escala nacional, aún un segmento de la población no acude a recibirlas, lo que representa un riesgo para el resto de los habitantes.

Por ello, es de vital importancia que la ciudadanía comprenda que las personas no vacunadas constituyen un peligro para la gente a su alrededor, pues mientras el virus pueda encontrar receptores no inmunizados, estará latente el riesgo de que se siga propagando el COVID-19.

Incluso, si los días del feriado se destinan para descansar o para realizar actividades cotidianas dentro de la ciudad, es necesario que quienes no lo hayan hecho completen el esquema de vacunación, por la seguridad de quienes conforman el círculo cercano de interacción y para contribuir a que el Ecuador pueda adquirir la inmunidad de rebaño.

A partir de mañana lunes se inicia la fase de vacunación anti-COVID-19 para los niños de 5 a 11 años, quienes previamente deben contar con el esquema de vacunación regular. Los adultos son enteramente responsables de velar por que no se contagien de enfermedades que pueden prevenirse con vacunas. (O)