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La OMM también consideró casi nula la probabilidad de que en ese periodo se desarrolle el fenómeno opuesto de El Niño
Según la apreciación de expertos, lo sucedido no encaja en la definición clásica del evento El Niño o La Niña...
La oscilación entre El Niño y su contraparte fría, La Niña, estuvo presente al menos hace 250 millones de años.
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ENSO es un patrón climático que consiste en la oscilación de los parámetros meteorológicos del Pacífico ecuatorial cada cierto número de años.
Entre 1959 y 2011, el contenido de CO2 en la atmósfera respondió dos veces más fuertemente a las temperaturas en los trópicos que antes.
Los científicos han vinculado durante mucho tiempo esta extinción masiva a vastas erupciones volcánicas en lo que hoy es Siberia.
Se trata de un nuevo patrón climático, similar a El Niño, que comienza cerca de Nueva Zelanda y Australia.
Entidades estatales realizan un monitoreo constante de su evolución.
De acuerdo a la NOAA, se favorece que La Niña se desarrolle durante julio-septiembre y persista hasta el invierno del hemisferio norte de 2024-25.
Los científicos han estado trabajando durante décadas para mejorar las predicciones de ENSO dados sus impactos ambientales y socioeconómicos globales.
Informe detalla que se ha observado una disminución en la Anomalía de las Temperaturas Superficiales del Mar (ATSM).
Se menciona que hay un debilitamiento del fenómeno El Niño.
Se recomendó cambiar a alerta blanca o sin alerta.
El poderoso fenómeno meteorológico de El Niño contribuyó, junto con el cambio climático, a elevar las temperaturas globales.
Los científicos han observado otra forma en que el fenómeno climático puede dejar su huella en el planeta.
El capitán de navío Andrés Pazmiño Manrique, director del Instituto Oceanográfico de la Armada y presidente del Erfen, explica la situación actual del evento.
La región podría experimentar su primer verano sin hielo para 2040.
Además se espera que la temperatura del aire (calor) se mantenga elevada la próxima semana.