El nombre de Bolívar Merizalde (Guayaquil, 26 de noviembre de 1941) es infaltable en las memorias de los historiadores del fútbol ecuatoriano. No solo la extraordinaria velocidad como atacante del Filtrador lo ha tornado inolvidable para quienes disfrutaron de sus habilidades y goles en la década de los 60 en filas de Patria, Emelec y las selecciones de Guayas y nacional. Lo justifica también el haber sido pieza clave en la ratificación de invencibilidad del Ballet Azul en 1965, año en que el club millonario se consagró campeón invicto de Ecuador.

La coyuntura le añade un peso adicional a aquel rico legado. Don Bolo –como se le conoce también, a sus prácticamente ocho décadas de vida– anotó hace 56 años el primer gol en la historia de los duelos entre Emelec y Universidad Católica de Quito por torneo nacional. Ambos equipos se volverán a encontrar el domingo en Guayaquil. Ya no será en el estadio Modelo (hoy Alberto Spencer), sino en el George Capwell por la LigaPro.

“Es una alegría”, se sincera Merizalde –en diálogo telefónico con EL UNIVERSO desde Ballenita (Santa Elena), donde reside– cuando se le menciona aquel registro de su etapa como jugador eléctrico.

El 3 de noviembre de 1965, en la segunda jornada del certamen nacional, Emelec –subcampeón de Guayas– se impuso por 3-0 a Católica –campeón capitalino en su primer año en el profesionalismo– en el Coloso de la Avenida de las Américas. Merizalde abrió la cuenta, Juan Moscol amplió en el complemento y el propio Filtrador sentenció con su doblete.

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“A los 20 minutos (del segundo tiempo), Chiriboga (Antonio, golero) hizo un saque de gol en forma defectuosa, Merizalde lo recibió y, al sorprender fuera de la meta al portero, tiró alto y esquinado, anotando el tercer” tanto del conjunto dirigido por Fernando Paternoster, relató este Diario sobre la guinda de la victoria de los guayaquileños. Esto, pese a que en la previa del partido se había hablado de que Merizalde no estaba “en buen momento, aunque sin el factor de la altura puede volver a ser el hombre gol de los eléctricos”.

Portada de EL UNIVERSO con la noticia del título nacional conseguido por Emelec en diciembre de 1965. Foto: Archivo

La goleada frente al elenco dirigido por el italiano Vessilio Bártoli encaminó a Emelec al título nacional de 1965, el cual consiguió a falta de una fecha para el final –eran ocho, con representantes solo de Guayas y Pichincha, sin enfrentamientos entre elencos de la misma región– y con la condición de invicto. Merizalde terminó el certamen con tres goles, solamente uno menos que el principal artillero azul, el paraguayo Avelino Guillén, de acuerdo con registros de la Rec.Sport.Soccer Statistics Foundation (RSSSF).

Veloz, repentista y certero

Para quien no vio a Merizalde –quien colgó los botines tempraneramente, a los 32 años, debido a una rotura de meniscos y ligamentos, luego de jugar hasta 1973 con el Carmen Mora de Encalada, de El Oro– es útil la memoria de los periodistas e historiadores Mauro Velásquez Villacís (+) y Ricardo Vasconcellos Rosado.

Velásquez hablaba de un jugador que “era una luz por su velocidad, su repentización y certeza ante el arco enemigo. Se divertía rompiendo redes y dejando desairadas a las zagas rivales”. En tanto, Vasconcellos recordó en febrero de 2019 al exfutbolista como “veloz como un rayo, dueño de una enorme habilidad para dominar el balón y para ponerlo en los cáñamos”.

Bolívar Merizalde, en su etapa de futbolista. Foto: Archivo

El propio Merizalde se describe también: “Yo encaraba a la defensa, me metía con pelota dominada y los invitaba a que salieran. Hoy ya no veo jugadores que filtren pases por en medio. Por eso me apodaron Filtrador. Yo vi fútbol desde los 15 años. Miraba deportistas y trataba de imitarlos. Fui aprendiendo poco a poco”.

Del Patria a Emelec

Armando Bolívar Merizalde Cali es hijo del desaparecido Pedro Merizalde. El Zambo fue gran protagonista, el 17 de diciembre de 1921, del histórico encuentro entre Norte América y Cambrian, el buque inglés cuyos marinos disputaron amistosos en Guayaquil y Durán.

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Del patriarca de los Merizalde surgieron Colón, José, Bolívar y Vicente, cada uno estrella en su momento del Patria. Con el equipo patricio, Don Bolo fue campeón de Guayaquil el mismo año de su debut a los 17 años, 1959.

“Me vieron los dirigentes (de Emelec) y me compraron, cuando yo estaba en el Ejército con el equipo Quinto Guayas, uno de los elencos militares que había en Ecuador”, recuerda Merizalde sobre su traspaso al club millonario.

‘El fútbol dejó de ser arte’

Don Bolo sigue aún a Emelec. Lo hace por TV. Cuando vivía en Guayaquil, en La Pradera (sur), “iba poco al estadio”, reconoce. Y se justifica: “Este fútbol de ahora no me gusta, no me convence. Yo vi y jugué otro fútbol. Era arte. Ahora es rústico, no se ve la belleza que nosotros inculcamos. Había jugadores que solo faltaba que tuvieran un bolsillo en el pantalón para que escondieran la pelota. A Messi lo he seguido, y a Neymar. Por lo demás, no veo nada. Ahora vale (solamente) el resultado”.

Y continúa: “Era arte, porque había jugadores con técnica bárbara. Cuando podían llevarse a uno o dos, se los llevaban sin problema. Siempre enfrentaban. Todos los atacantes éramos goleadores”.

Bolívar Merizalde reside en Ballenita. Cumplirá 80 años en noviembre.

Le hace además una recomendación al elenco del español Ismael Rescalvo: “Yo les aconsejaría que no regalen mucho la pelota, que enfrenten, que no se acobarden. Rojas (Joao Joshimar) tiene para enfrentar y llevar, pero no lo hace. Tienen bastante terreno para ir hacia adelante, corren, se detienen y la tiran hacia atrás. Así no es el fútbol. Ahora es como si les dieran parcelas a los futbolistas: ‘Tú corres esta parcelita acá, tú corres esta parcelita allá...’. Corren, cumplen y tiran la pelota hacia atrás. No enfrentan, no crean jugadas; no hay explosividad”. (D)