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Joe Armas o la historia del joven director técnico ecuatoriano que sortea prejuicios y que a sus 26 años decide cuánto ganan futbolistas y entrenadores de un club de la LigaPro

En entrevista desde Ibarra con EL UNIVERSO, el timonel del Imbabura comparte vivencias. Sacó al equipo de la Segunda y lo tiene peleando en certámenes.

El joven entrenador Joe Armas (der.) dándole indicaciones a un jugador del Imbabura, de la serie B de la LigaPro. Foto: API

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Willian Joel Armas —Joe, como mejor lo conocen— es consciente de que ha tenido que sortear prejuicios a sus apenas 26 años como director técnico y mánager deportivo de un club de la Liga Profesional de Fútbol del Ecuador, el Imbabura. Se unió al equipo gardenio hace once meses y desde entonces ha conseguido el ascenso a la LigaPro Serie B, en octubre pasado. Este mes de julio eliminó de la Copa Ecuador a un rival de la primera división, Guayaquil City, en penales, en la fase previa a enfrentarse a Liga de Quito el próximo día 19, en octavos de final.

“Cuando llegué, les dije a mis jugadores que nos valoraran por nuestros conocimientos y no por la edad que tenían frente a sus ojos”, contó en diálogo con EL UNIVERSO el profesional pichinchano, que no solo dirige al primer plantel de Imbabura desde agosto de 2021, sino que además gestiona divisiones formativas y decide cuánto ganan los futbolistas y entrenadores de la institución. De muy joven apariencia, el estratega está convencido de que la preparación es importante y, por eso, también ha buscado espacio para formarse en el balompié europeo desde que tenía 17 años.

Ante todo, ¿cuál es la diferencia entre director técnico y mánager deportivo?

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Un entrenador solo entrena al primer equipo. Yo entreno al primer equipo y gestiono toda la parte deportiva de la institución, desde las divisiones formativas hasta el primer equipo: presupuestos, salarios de jugadores y entrenadores.

¿Fue futbolista profesional antes de dedicarse a la dirección técnica?

Jugué en divisiones formativas de Deportivo Quito (2007, según registros de la Ecuafútbol) y Liga de Quito (de 2008 a 2012). A partir de los 17 años, cuando dejé el colegio, me dediqué a estudiar para ser entrenador. Empecé en el instituto de la Federación Ecuatoriana de Fútbol. Después obtuve un título en la Universidad de México. Viajé a España, donde también saqué mi título de entrenador y dos masterados: uno en dirección deportiva y otro como mánager en fútbol. Fui a Holanda a hacer pasantías en el Ajax, en el PSV y el AZ.

¿Con qué se quedó de su experiencia en Europa?

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Fue un aprendizaje muy grande. Pude aprender los métodos de entrenamiento que utilizan, las formas de jugar que tienen, cómo se gestionan en los diferentes departamentos. También lo aprendí en el Athletic de Bilbao, en el Real Madrid. Ayudé a la Federación Mexicana de Fútbol en la sub-17. Después, trabajé en el Club Deportivo Toledo, de mucha tradición en España, y en la selección sub-15 de Ecuador: en Toledo fui asistente técnico, el entrenador era Manuel Calleja; en la Selección, con Eduardo Moscoso.

¿Cómo lo encontró el Imbabura?

Fue una coincidencia. Decidieron vender el club de Toledo y yo decidí salir y venir de vacaciones a Ecuador. Al mes, se comunicaron desde Imbabura y llegamos a un acuerdo. Hace unos tres años yo envié CV a los diferentes clubes del país con la intención de que me dieran una oportunidad. Uno de ellos fue el Imbabura. Ya tenían conocimiento de mí, pero no en persona.

A más de su corta edad, su apariencia es bastante joven, algo inusual en el balompié ecuatoriano. ¿Qué piensa sobre eso?

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En mi equipo de trabajo todos somos muy jóvenes. No es común en un club. Es por eso que somos agradecidos con los jefes; han creído en nuestros conocimientos y no en nuestra edad.

¿Eso le ha acarreado complicaciones en el trabajo?

Cuando llegamos a Imbabura, el equipo estaba en segunda categoría y se clasificaba tercero. Por eso, cambiaron al entrenador y nos contrataron a nosotros. Teníamos tres semanas para preparar al equipo para la fase de ascenso. Conocimos al plantel, y la primera semana fue muy compleja, muy difícil, porque los jugadores, por la edad que nos vieron, no creían en nosotros, nos veían muy jóvenes. Lo que les dije es que nos valoraran por los conomientos que teníamos, por el trabajo que realizaríamos, y no por la edad que tenían frente a sus ojos. Con la gestión hemos logrado convencerles a jugadores, jefes y dirigentes. La juventud no es un limitante para gestionar una institución deportiva.

Los jugadores del Imbabura celebran el pase a octavos de final de Copa Ecuador 2022. Foto: API

¿Cómo supo que los jugadores no creían en usted y su equipo de trabajo?

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Algo que desarrollamos los entrenadores es la percepción de conductas y comportamientos de futbolistas, que también son seres humanos. Veíamos actitudes y predisposiciones muy bajas para trabajar con nosotros. Sabíamos que era normal, porque el estado de ánimo de ellos no era el correcto. Lo analizamos. No fue fácil, porque también teníamos que convencerles del método de entrenamiento diferente que íbamos a desempeñar; ellos no estaban habituados. Esas tres semanas fueron de mucho trabajo. Llegó un momento en que uno de nuestros jugadores de mayor edad nos dijo que estaban completamente convencidos de nosotros y que creían en cada decisión que tomábamos. Fue un punto de quiebre, y habíamos logrado que el equipo confiara en el trabajo que hacíamos. Producto de ello fue que logramos el ascenso, siendo el equipo con mayor posesión de balón y que más goles hizo; ascendimos siendo invictos.

¿Cuáles son sus objetivos con el Imbabura?

Establecimos, más que objetivos, sueños. Así hablamos aquí. El primero es ascender a la serie A y el segundo es jugar una copa internacional. “Soñemos juntos” es nuestra frase. Por eso, invitamos a la provincia de Imbabura a que, cada vez que jugamos, juguemos juntos.

¿El partido contra Liga de Quito será el más importante de su carrera hasta ahora?

Seguramente, el partido con Liga será el más importante que tengamos hasta ahora en nuestras carreras profesionales. Estamos muy enfocados. Así fue contra Guayaquil City (1-1 en tiempo regular; 2-1 en penales). La mayor felicidad que tuvimos fue la predisposición del equipo frente a un rival de serie A.

¿Qué sueños personales tiene?

Con nuestro equipo de trabajo esperamos estar en Europa en algún momento y dirigir en la Champions League. Nos gustaría estar ahí algún día. También dirigir a la selección de nuestro país. (D)

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