Hasta 3 millones de dólares puede ganar un luchador de la UFC por pelea. En el último combate del ecuatoriano Chito Vera, en el que venció a Pedro Munhoz, obtuvo 465.000 dólares. Su siguiente pelea es el 9 de marzo en Miami, ante Sean O’Malley, por el título mundial de UFC.

Aquellas grandes cantidades de dinero vienen con un precio, las lesiones. Los deportistas de la UFC se exponen a muchos peligros, que pueden dejarles marcados de por vida, las secuelas físicas de los luchadores no son pocas.

Los riesgos pueden parecer bastante leves, pero en algunos casos resultan muy dañinos, sobre todo a largo plazo. Como es el caso de las consecuencias de los traumatismos repetidos en la cabeza, esto tras recibir una serie de golpes en cada una de las peleas. Si bien puede parecer que estos se curan en el momento, a la larga aumenta el riesgo de padecer deterioro cognitivo, así como enfermedades neurológicas.

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Los boxeadores y luchadores de artes marciales tienden a sufrir traumatismos craneales a lo largo de su carrera deportiva. Existen elementos como los cascos, así como otras medidas de seguridad, que reducen el impacto de los golpes, pero no siempre se usan adecuadamente, por lo que el peligro continúa.

No todo son golpes en la cabeza. Las artes marciales mixtas requieren mucho contacto. Los puñetazos, patadas o llaves puedan derivar en esguinces y luxaciones articulares, estas incluso pueden requerir cirugía. En menor medida los luchadores también están expuestos a hernias, en algunos casos se correlacionan con dolor crónico.

También es habitual una lesión conocida como oreja de coliflor, que se da en luchadores que sufren muchos golpes en el cartílago de la oreja. El hematoma resultante, si no se drena adecuadamente, puede deformar el arco de la oreja o perder su color. Precisamente son este cambio de tono y la deformación del cartílago las razones por las que se denomina oreja de coliflor, pues su apariencia se asemeja a este vegetal.

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Oreja de coliflor. Foto: Shutterstock.

El cerebro

No es necesario golpear directamente la parte alta de la cabeza para que el cerebro sufra. Un golpe en la mandíbula, por ejemplo, es suficiente para producir una vibración del cerebro dentro de la cavidad craneal, lo que puede ocasionar una lesión.

Un estudio sobre lesiones en artes marciales realizado durante diez años detalla que en deportes como el kárate el 61 % de las lesiones se producen en la cabeza o el cuello. En el caso del muay thai, el porcentaje es del 42,5 %. Mientras que en aquellas artes marciales donde predomina la sumisión, como el judo surcoreano, el porcentaje es del 5,6 %.

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Otro estudio, en el que se realizó un seguimiento de luchadores con muchos traumatismos craneales, concluyó que se ha observado una probabilidad mayor de padecer alzhéimer. Y una tercera investigación explica que los luchadores se ven afectados en velocidad de pensamiento y otras habilidades cognitivas. (D)