Primero un desmedido éxito, luego el escándalo planetario de un dúo que no cantaba en sus discos: Fab Morvan sobrevivió a Milli Vanilli, nunca soltó la música y cuenta su loca historia, que pronto pondrá en una película biográfica y en un libro.

“¡Ah sí, los que no cantan!”: esto es lo se escucha al mencionar a la pareja en la portada del disco Girl, You Know It's True, vendido por millones, premiado con un Grammy en 1990. Trofeo que hubo que devolver, una vez desenmascarado el engaño. Rob Pilatus y Fab Morvan eran solo caras y cuerpos en pósteres, videos musicales, programas de televisión y escenarios, manejados por productores para encarnar las voces de otros cantantes que aparecían en las cintas.

Pero para acabar con el suspenso, Fab (Rob murió en 1998) canta muy bien, según atestigua AFP, para quien cantó a capela el coro de Three Little Birds, de Bob Marley, uno de sus ídolos.

Fab recuerda que el día en que recibieron el Grammy, "fue como si me hubiera dado una olla hirviendo, lista para explotar, porque no habíamos cantado ninguna cosa... Asegurándome de no reflejar nada ”, recuerda. Unos meses más tarde, los dos chicos con rastas, veinteañeros, pagaron el precio de su ingenuidad.

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Una industria encantadora de serpientes

Fab describe la clásica 'trampa': “No teníamos experiencia, los productores tenían a la industria detrás, nos adormecían, como el encantador de serpientes. Nos decían que si no hacíamos lo que nos decían, no podríamos trabajar en música”.

Fab y Rob (Pilatus) fueron descubiertos por Frank Farian, productor de Boney M, mientras gravitaban en la escena musical en Múnich (la ciudad de Rob, Fab es parisino).

Ese fue, dice Fab, un contrato firmado "sin abogado ni gerente, a la antigua". El adelanto los deslumbró y luego vinieron conciertos en 107 ciudades americanas frente a grandes multitudes después del Grammy. Entre los divertidos recuerdos está una visita a Michael Jackson, quien les muestra sus peces dorados llamados... Milli y Vanilli.

Pero existía ese secreto cada vez más pesado de soportar. Cuando se levantó el telón, les cayó encima la prensa. "El puñetazo lo recibimos en la cabeza, hubo para todos. Rob no lo vio venir. La gente dice: Murió de una sobredosis, pero murió con el corazón roto cuando perdió el apoyo de los fans", explica Fab, sin negar los excesos de la vida de su excómplice.

Película, documental, serie de televisión

Pero Fab no se hundió. El estilo de vida de este cincuentón de raíces martinicanas es evidente: parece veinte años más joven. Se aferró a su objetivo, convertirse en cantautor, incluso productor. “Nunca me rendí, por eso sigo aquí”. Hace de DJ, protagoniza shows, graba discos, con distintos niveles de éxito.

Lo que cambia hoy es el papel de la prensa estadounidense. Si "el fin de la banda hubiese sido el fin del playback y de la manipulación audiovisual, y hubiese servido para elevar nuestros estándares, sería más fácil para nosotros justificar cuánto los humillamos", admite un artículo en línea de NBCNews. reclamando una disculpa de la industria de la música al sobreviviente del dúo.

Para Fab se abren puertas, surgen proyectos, ya sean musicales o biográficos. "Una película biográfica con Brett Ratner, un documental en discusiones, una serie de televisión y un libro también", anuncia. Y para concluir, dice, apaciguador: "Con el tiempo, la gente empieza a entender cómo funciona la industria musical". (E)