El capitán de la selección argentina, Lionel Messi, y su esposa desde 2017, la modelo Antonela Rocuzzo, llevaron a sus tres hijos a Qatar, y desde allí los niños no se perdieron ni un solo partido. Hoy bajaron a la cancha para levantar la copa del Mundial de Fútbol.

Thiago (10 años), Mateo (7 años) y Ciro (4 años) nacieron en España, mientras su padre jugaba para el Fútbol Club Barcelona, pero fueron bautizados en la ciudad natal de sus padres, Rosario, en Argentina. Messi celebró el primer embarazo durante el partido en que Argentina venció por 4-0 a Ecuador, el 2 de junio de 2012, metiéndose una pelota bajo la camiseta.

Después de vivir muchos años en Barcelona, la familia se trasladó a la ciudad de Neuilly-sur-Seine, cerca de París, cuando Messi empezó a jugar para el Paris Saint-Germain.

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En entrevistas, el 10 argentino ha descrito a su segundo hijo, Mateo, como “un personaje, terrible”; pero el mayor, Thiago, es “un fenómeno, más bueno”. Mientras que Thiago es fiel fanático de los clubes en los que juegue el padre, Mateo canta los goles contrarios para enojarlo, y no teme burlarse de su famoso progenitor cuando pierde algún partido, o de ponerse la camiseta de un equipo rival cuando juegan en casa.

“Me decía: ‘Yo soy de Liverpool, que les ganó a ustedes. Les ganó Valencia; yo soy de Valencia’”, relató el argentino a TyC Sports. Pero Messi también tiene su genio y, al parecer, no les facilita las cosas a los niños ni los deja ganar fácilmente, según un video de Goal en español. (E)