A Ginette Kolinka se le quedó grabado el olor a muerte del campo de exterminio nazi de Birkenau (Polonia) y tampoco olvida esos paisajes inhóspitos pintados de barro y cubiertos de humo. Ahora, a punto de cumplir 100 años, su horror queda retratado en el cómic Adiós, Birkenau (Norma Editorial).