El movimiento comercial, peatonal y de tránsito vuelve a marcar el ritmo de la avenida 9 de Octubre, la principal arteria céntrica, que desde sus inicios ha concentrado diversidad de negocios y servicios, pero que con la llegada imprevista de la pandemia por el COVID-19 en el 2020 tuvo también días de nostalgia y hasta de agonía por el cierre de los comercios en el tiempo del confinamiento obligatorio. “Fueron días muertos, todo cerrado, sin movimiento”, recuerda Jéssica Lara, vendedora ambulante de dulces y que ahora ofrece también mascarillas.

A raíz de aquellos días grises y de incertidumbre de la pandemia, unos comercios, locales y oficinas optaron por cerrar definitivamente sus puertas. Otros prefirieron esperar, endeudarse y arriesgar para sacar adelante sus negocios. Y así han salido al paso y lo siguen haciendo, cuentan sus dueños, luchando contra pronósticos, con expectativas de días mejores, y también con orgullo por estar ubicados en la avenida que recuerda la gesta histórica del 9 de octubre de 1820, que liberó a Guayaquil de la corona española y que, con ello, dio paso también a los procesos de independencia de Ecuador.

Ciro’s, con más de 25 años de vida en 9 de Octubre 407 y Córdova, es uno de los restaurantes que sobrevivieron en esta pandemia, pese a haber estado cerrado por completo durante tres meses en el 2020, en el pico de la ola del COVID-19 en Guayaquil.

Pequeños negocios luchan por salir adelante y mantenerse en el mercado, en la avenida 9 de Octubre. Foto: Ronald Cedeño  Foto: El Universo

Está ubicado en uno de los locales del inmueble de la iglesia Nuestra Señora de los Ángeles, más conocida como la iglesia San Francisco, y en este cuarto de siglo de existencia ha pasado también por otros golpes económicos, recuerda Briggitte Apolo, administradora del lugar. Uno de estos momentos duros fue cuando se hicieron los trabajos de regeneración urbana, que complicaron e impidieron la llegada de comensales en los meses que duró la obra, así como cuando hubo el brote de la gripe porcina.

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¿Y qué los motiva a seguir adelante en estos tiempos?

“Llevar el pan cada día a la casa... La familia nos levanta... Ahora es sobrevivir por los costos altos (de producción)...”, asegura Apolo, quien agrega que el descuento del 50 % en el alquiler del local, que les hicieron los propietarios para la reapertura tras el confinamiento obligatorio, los ayudó enormemente.

En el sitio venden platos y comidas típicas con costos desde $ 1,50 hasta $ 7,50 (el más caro). El trabajo para atender a los comensales empieza a las 05:00. La atención al público es de 07:30 a 16:30, pero su gente se queda hasta más tarde dejando todo listo o atendiendo necesidades y requerimientos propios del local.

Ciro's es uno de los restaurantes pequeños y con más de 25 años de vida en la avenida 9 de Octubre, que no se da por vencido, pese a la crisis por la pandemia del COVID-19 y a otros golpes económicos que han tenido. Foto: El Universo

Para Apolo, la 9 de Octubre es sinónimo de intenso movimiento comercial; y aquello, además del sector, hizo que su papá optara por abrir el negocio allí, hace más de 25 años.

En esta arteria o bulevar hay desde pequeños locales de comidas, conocidos ahora como huecas, hasta los restaurantes de cadenas internacionales y franquicias; negocios de electrodomésticos y tecnología, deportivos, de salud, de belleza, de ropa y moda; de telecomunicaciones y comunicaciones; hoteles, notarías, un cine, un supermercado, farmacias, entidades bancarias, oficinas y dependencias públicas y privadas con sus variados servicios para la ciudadanía.

La 9 de Octubre va desde el puente 5 de Junio (donde empieza actualmente) hasta la calle Malecón Simón Bolívar. En las manzanas frentistas de esta avenida, el Municipio ha emitido en este año, desde enero hasta la fecha, 271 tasas de habilitación a negocios o establecimientos; y también ha dado de baja a 34. Mientras que en el 2019 y 2020 se emitieron 588 y 379 tasas de habilitación, en ese orden, y se dieron de baja 63 y 50 tasas respectivamente, según Efrén Baquerizo, director de Uso del Espacio y Vía Pública.

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Las Ricas Empanadas de Mary, en 9 de Octubre 917 y Lorenzo de Garaycoa, es otro de los pequeños negocios que sobrevivieron al embate de la pandemia del COVID-19, que también los hizo cerrar sus puertas en el tiempo del confinamiento.

“Somos familia (los trabajadores del local), gente de trabajo, de lucha, que quiere salir adelante pese a todo”, sostiene María Farías, de 40 años, su propietaria y quien abrió este negocio hace ocho años ahí, en el corazón del bulevar 9 de Octubre, muy cerca del parque Centenario.

Farías tiene esperanza de que los tiempos mejorarán y anhela tener más comensales este 9 de octubre, día cívico e histórico, en el que las familias puedan salir también a pasear y recorrer este tramo.

Más hacia el oeste está la farmacia Refarm, en 9 de Octubre 1610-A y avenida del Ejército, donde el Dr. Pablo Ruales Gallardo, químico farmacéutico, prepara al momento formulaciones galénicas o magistrales que recetan otros de sus colegas o que les pide la población, como las soluciones de amonio cuaternario para desinfecciones de espacios en tiempo de pandemia, los alcoholes antisépticos, insumos químicos que distribuyen, entre otras.

Su farmacia, con unos 40 años en el mercado guayaquileño, tiene ocho años en esta dirección, tras comprar, rehabilitar y readecuar el inmueble patrimonial de 70 años que adquirió y en el que ahora, para esta fecha histórica, están las banderas de Guayaquil como parte de ese civismo y amor que tiene por su ciudad. El guarda y pone incluso el asta original, con una bandera más grande, que tenía esta vivienda desde sus inicios.

Afirma que la atención personalizada y de primera mano de profesionales en el área de salud y la preparación de las fórmulas magistrales han marcado la diferencia y los han hecho salir adelante.

Refarm, una farmacia de antaño, con más de 40 años, está y se mantiene ahora en la avenida 9 de Octubre y avenida del Ejército. Foto: Ronald Cedeño  Foto: El Universo

“Mi casa y mi farmacia está en la avenida 9 de Octubre, una fecha emblemática…”, dice con orgullo Ruales, un médico que tiene 70 años. Él atiende al público junto con su esposa, María Carrión de Ruales, todos los días de 08:00 a 20:00.

Las banderas de Guayaquil están en edificios patrimoniales y en locales de negocios de la av. 9 de Octubre, como símbolo de civismo, de amor y lealtad, como ocurre en la vivienda patrimonial donde está la farmacia Refarm. Foto: Ronald Cedeño  Foto: El Universo

Antes, el bulevar 9 de Octubre fue conocido como la calle de Foso, del Corte y de la Artillería. De ahí, como la calle de los Franciscanos, por la ubicación de la iglesia de San Francisco. En el siglo XVIII fue conocida como la calle de las Damas, de acuerdo a una nomenclatura de un plano de 1789 conocido como el “croquis anónimo”, relataba en el 2019 el historiador Melvin Hoyos.

Fue también el límite entre la ciudad vieja y la nueva Guayaquil.

Ahora, esta avenida de 21 cuadras, que atraviesa a Guayaquil de este a oeste, desde el hemiciclo de la Rotonda (donde está el monumento por el encuentro de Simón Bolívar y José de San Martín, acaecido en julio de 1822) hasta el puente 5 de Junio, sigue siendo el motor económico principal en la ciudad. Y sus 22 cuadras concentran un poco más de 1.300 predios.

Su nombre, 9 de Octubre, nació para conmemorar y recordar por siempre la fecha de la independencia de la que entonces era la Provincia de Guayaquil, en 1820. (I)