Se reúnen en las esquinas, a mitad de las calles, debajo o cerca de puentes, en parques, en canchas, en callejones, en espacios donde hay restos de basura, a orillas de los esteros. Todo lugar es aprovechado por ellos y sirve para intercambiar, comprar y consumir drogas. No importa si es de día o de noche, si hay cámaras de videovigilancia en la zona, si hay rondas policiales, si el espacio es público, si circulan familias con niños, afirman sus habitantes.

La venta y el consumo de drogas crece sin aparente solución en diferentes barrios, ciudadelas y zonas de Guayaquil, donde aumentó de manera visible una vez que la ciudad comenzó a liberar las medidas impuestas por la pandemia del COVID-19 que restringían también la circulación vehicular, agregan sus ciudadanos.

Y la población teme que más adolescentes y jóvenes caigan en estas redes, más cuando muchos están desempleados y han visto a las drogas también como ‘fuente de trabajo diario’, relatan.

Desde el 21 de junio de 2021, Guayaquil está en el denominado nivel 1 en su escala de alerta epidemiológica donde no hay limitación vehicular. Y aquello también es aprovechado por antisociales y por bandas delictivas que operan a toda hora y que “reparten sus mercancías” como las drogas, entre estas, la H (hache), que tiene heroína mezclada con otras sustancias tóxicas como detergente, cemento, veneno para ratas, entre otros, y es altamente adictiva.

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La distribución y el consumo de drogas no paró ni en los tiempos de confinamiento obligatorio por la pandemia, aseguran sus habitantes y lo confirman también las estadísticas policiales de los aprehendidos por tráfico interno: 2.255 solo en los primeros 6 meses del 2021, de un total de 2.666 detenidos por drogas en Guayaquil.

El consumo de drogas en los espacios públicos se da a toda hora en Guayaquil, pese a estar prohibido por ordenanza municipal. Foto: EL UNIVERSO. Foto: El Universo

En cuarentena y hasta la actualidad, los expendedores se las ‘ingenian’ para llevar también a domicilio estas sustancias. “Dizque salen a hacerte las compras… y en la funda de las verduras van metiendo los sobrecitos, papelitos, funditas… También las llevan directo a la ventana, a la puerta o hacen que el chico salga (de su casa) un ratito y se la dan directo en la mano, sin ninguna vergüenza”, cuenta Carmen, habitante de La Floresta, sur de Guayaquil, zona en la que el último jueves fueron asesinadas cuatro personas que estaban en los exteriores de una casa.

“Ahora con el celular es facilito también para ellos. Tienen chats, grupos por WhatsApp, por Face (Facebook), donde venden esas drogas… Hay uno (de los grupos virtuales) que se llama Hacheros, otro Los locotes, Los Nice, y otros donde clarito dice venta de drogas. Entre ellos ya se conocen y se pasan los números de los ‘vendedores’, de los ‘distribuidores’… Por eso aquí, en mi casa, no dejamos salir a los muchachos”, expone Anabel, habitante de Los Esteros, también en el sur.

Y quienes tienen necesidad de consumirlas también buscan las formas de obtenerlas, incluso robando, arranchando a transeúntes o participando en otros delitos como asesinatos.

“Aquí ya no tengo dónde más poner rejas. He reforzado todo, pero a veces cortan hasta las mallas y con un palo de escoba (al que le ponen un gancho) se me sacan los productos. Y son más esos hacheros. Lo malo es que les enseñan a los hijos a robar desde chiquitos, desde que tienen 5, 6, 7 años usted ya los ve en la calle que andan de campaneros, que alertan a los padres cuando viene la Policía y que los mismos niños roban, se sacan las cosas de las tiendas… Aquí nada de lo que han hecho, que intervenciones a cada rato, que más policías, ha servido”, expone Blanca, habitante de Socio Vivienda 2, noroeste de Guayaquil, una de las zonas consideradas más violentas y críticas en temas de seguridad en Guayaquil. Ahí es donde niños roban y asaltan con armas de juguetes a cualquier hora.

Consumidores de droga se tomaron un callejón del suroeste en Guayaquil

Pero no es el único sitio. Los robos, hurtos, asaltos, el ‘desmantelamiento’ de repuestos y partes de vehículos se da en todos los sectores de Guayaquil y gran parte de ellos están relacionados con los consumidores de drogas que buscan dinero o intercambiar lo robado para seguir adquiriendo las sustancias adictivas que no pueden dejar, sostienen en los barrios. Desde enero hasta el 9 de junio de 2021 solo en Guayaquil se han registrado 3.107 robos a personas, según las cifras del Ministerio de Gobierno.

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Muchos dependientes de estas sustancias han sido ‘internados’ en centros autodenominados de rehabilitación, donde unos incluso funcionan al margen de la ley, pero al salir han vuelto a caer. “Estuvo en dos centros y no le sirvió. Volvió a caer por el novio que también es hachero (consume la droga H)… Se hizo de todo y no cambió, no se pudo… Hubo que sacarla de Guayaquil, la mandaron al Oriente (zona rural de Napo), donde otra tía lejana”, cuenta Isabela sobre su prima, ahora de 21 años, que vivía en Sauces, norte de Guayaquil.

La venta y consumo de drogas se da a toda hora en los espacios públicos de Guayaquil, como en zonas de la isla Trinitaria, en el sur. Foto: El Universo

En los barrios y ciudadelas de Guayaquil hay temor y quejas ante el aumento de la venta y consumo de drogas. Y sus habitantes sostienen que en muchos casos los policías saben quiénes expenden y dónde lo hacen, pero que supuestamente no intervienen.

Se hacen los ciegos… En La Atarazana todos saben dónde es el problema…, que ha aumentado con la proliferación de los supuestos chamberos… aquí prolifera la venta de la droga de lunes a domingo, a toda hora, y se da a escasos 15 metros del UPC (Unidad de Policía Comunitaria)… en la cancha de vóleibol y en el parque que está junto a la iglesia Nueva Esperanza… entre el colegio Campos Coello y la escuela Velasco Ibarra”, cuenta un morador.

En La Atarazana, norte de Guayaquil, sus habitantes dicen que este parque se ha vuelto peligroso por la venta y consumo de drogas. Foto: El Universo

Las autoridades policiales, por su parte, reiteran que tienen desplegados en la ciudad a agentes investigativos, de unidades especializadas como Antinarcóticos, que trabajan en identificar y en desarticular a estas bandas, como lo han hecho en los últimos meses y días.

A la ciudadanía le angustia que las nuevas generaciones de adolescentes puedan caer en cualquier momento porque conviven con esta realidad a diario y que está afuera de sus casas, al igual que las muertes violentas “por disputa del territorio”, que han aumentado en este año. Según la cifra de la Policía Nacional, el 75 % de los crímenes en la zona 8 (que abarca a Guayaquil, Durán y Samborondón) es por microtráfico.

Ordenanza contra drogas, una ‘mera declaración’ en Guayaquil

“En el sur de la ciudad uno de los problemas fuertes es que no tenemos espacios donde la gente, donde los jóvenes puedan utilizar su tiempo en otras actividades físicas e intelectuales, no hay alternativas. Las autoridades locales y nacionales no se han preocupado en esa parte. Y eso conlleva a que la gente vaya a ‘lo más fácil y lo más rápido’ que es caer en el tema de drogas, sin contar el tema económico que es un tema fuerte, agravante, porque en nuestra comunidad la mayor parte de la gente depende del negocio del día a día”, expone un joven líder barrial del Guasmo sur.

La población cuenta que hay personas que han hecho de la venta de la droga su jornada de trabajo diario ante el desempleo. “Lo ven como un trabajo más, pueda que no consuman, pero venden porque ganan para el pan del día”, dice otro habitante del noroeste local.

También hay casos de adictos que salen a revender o a conseguir nuevos ‘clientes’ para que sus ‘proveedores’ les sigan dando o fiando la droga, cuyas dosis cuestan entre $ 0,75 y los $ 5 (dependiendo de la calidad), “porque todos deben ganar”, cuenta un morador del suroeste, cercano a la zona que antes era conocida como la Bahía de la Droga.

Intentos fallidos por salir del problema de la drogadicción

En Ecuador, desde 1990 se ha intentado trabajar en prevención de drogas y en tratamientos para los afectados y aquello ha estado a cargo del Gobierno Nacional. Incluso la problemática consta y se la aborda en el llamado Plan Nacional de Prevención Integral y Control del Fenómeno Socioeconómico de las Drogas 2017-2021 (diseñado en el mandato de Lenín Moreno), cuyo objetivo era evitar, retrasar y reducir los efectos adversos de las drogas.

En Guayaquil desde abril del 2017 está prohibido consumir drogas en la vía y espacios públicos. Así lo dispuso una ordenanza municipal que nació en ese entonces sin un organismo sancionador y sin fijar multas como establecen las otras normativas locales.

Centro de desintoxicación de drogas solo para mujeres se inaugurará este 25 de julio y aspira a ser instrumento de ayuda en Bastión Popular, noroeste de Guayaquil

No obstante, y pese a la prohibición del consumo de drogas en espacios públicos, adolescentes, jóvenes y adultos fuman, inhalan y se inyectan estas sustancias a cualquier hora y en distintos escenarios.

Parques, riberas del Salado y de sus afluentes, malecones lineales, canchas cerradas o al aire libre, esquinas de calles, terrenos baldíos y otros son parte de los sitios más frecuentes donde se ve a diario a ciudadanos que venden y consumen drogas. Y los sectores en los que ocurre son innumerables, entre estos, zonas de la isla Trinitaria, los Guasmos, Cisne, Fertisa, debajo de los puentes de la A, de la 25, de la G, en el callejón 10 de Agosto y la Décima (conocida antes como la Bahía de la Droga), entre otros; en avenidas céntricas como la Quito, Machala; en calles del centro de Guayaquil, en Urdesa, Alborada, Sauces, La Atarazana, Ferroviaria, Mapasingue; Los Vergeles, Socio Vivienda, en la av. Casuarina o entrada a la 8, en Bastión Popular, Flor de Bastión, Monte Sinaí, entre otros. Y también están aquellos que se reúnen y consumen dentro de ciudadelas y urbanizaciones.

Nuevo centro de desintoxicación para mujeres en Guayaquil

Este 25 de julio se prevé inaugurar el primer centro de desintoxicación municipal solo para mujeres, que está ubicado en Bastión Popular, bloque 9.

“El centro está destinado a pacientes mayores de 18 años que tengan deterioro físico marcado, que vivan en la calle y que tengan en algunos casos un representante. Son consideradas también aquellas que tengan síndrome de ansiedad por encima de 7 sobre 10 en el puntaje -previamente establecido-, quienes tengan trastornos conductuales y enfermedades duales, que son patologías psiquiátricas adicionales al trastorno por consumo compulsivo de sustancias psicoactivas”, dice Julieta Sagñay, líder del Programa por un Futuro sin Drogas.

Este programa municipal y gratuito ha dado tratamiento a 8.400 pacientes desde el 12 de agosto de 2019 cuando empezó a funcionar en Guayaquil, se indicó. (I)