Luis Quimí del Valle tiene 28 años. Y acabó de cumplir un sueño que se le hacía muy lejano por tener discapacidad visual del 100 %: entregar la tesis para graduarse de licenciado en Finanzas en la Universidad de Guayaquil.

Esta meta la consiguió luego de realizar una tesis digital y una en sistema braille para entregarla a sus tutores y pasar con excelentes calificaciones.

En diversas facultades de la Universidad de Guayaquil y de otros centros educativos del Puerto Principal, en estos días se realizan las sustentaciones de tesis y ceremonias de incorporación de estudiantes.

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Luis fue el único de la Facultad de Ciencias Administrativas que presentó una tesis en sistema braille. Llegar hasta allí no fue un camino fácil para Luis.

Él arribó desde Jipijapa al Puerto Principal cuando tenía 5 años, con su abuelita materna, quien ahora ya tiene 84 años. Ella ha sido padre y madre para él; lo ha acompañado en este proceso, pues sus padres se quedaron en Manabí.

Luis lleva dieciséis años sin poder ver. En el 2008, cuando tenía 12 años y estaba en la escuela, perdió la visión de forma repentina, sin antecedentes. No pudo recuperarla por más revisiones médicas que le realizaron. Sufrió cinco años de depresión sin querer saber de nadie, de nada, ni siquiera de sus sueños.

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Luis retomó sus estudios a los 18 años y lo hizo en la escuela 4 de Enero, donde enseñan el método braille para sus estudiantes. Allí pudo aprender a leer y comunicarse mediante ese sistema y junto con compañeros y cursos conocer nuevas tecnologías para seguir aprendiendo sin necesidad de la visión.

En ese proceso, al culminar el colegio, Luis leyó un libro que lo marcó de por vida: El hombre más rico de Babilonia, que habla sobre cómo solucionar los problemas financieros.

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Luego, enfocado ya en las finanzas y economías de bolsillo, Luis logró ingresar a la Universidad de Guayaquil, a la carrera de licenciatura en Finanzas, en julio del 2020, justo en la época en que Guayaquil pasaba la crisis sanitaria por la pandemia del COVID-19.

La modalidad de sus estudios fue virtual. Así se apoyó con sistema de lectura de pantallas para estar al día en las diapositivas o información que los maestros compartían en las clases. Quedarse atrás ya no era una opción para él.

Incluso, cuando volvieron a manera presencial, nuevos retos se presentaron para Luis, pues, como vive en Pascuales, la movilización hacia el centro se le hacía muy compleja.

“Iba y venía en la Metrovía. Me tocaba caminar siete cuadras de ida y de noche, siete cuadras más de retorno a mi casa, porque el alimentador no me dejaba cerca. Salía a las diez de la noche y llegaba a mi casa a las 11:40, casi medianoche, y con la única ayuda de mi bastón, que eran mis ojos”, recuerda Luis.

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Recordar esas anécdotas hace sentir orgulloso a Luis, quien ya entregó su tesis junto con su compañera Jessenia Caguana. El proyecto tuvo el nombre de “Evolución del endeudamiento en los negocios populares en la ciudadela Bolivariana”, el cual les tomó cuatro meses de investigación.

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Ahora, Luis espera solo la ceremonia de graduación para culminar este proceso en abril próximo. Él trabaja medio tiempo en una empresa, realiza ventas de productos varios y así se ayuda para sus gastos y los de su abuelita.

Luis le llevó una copia de la tesis en método braille a María Eugenia Cortés, tutora del método braille cuando retomó sus estudios.

Ella comentó que él tenía mucho temor al comenzar a aprender este método.

“Me traía todos los deberes. En un mes ya aprendió todo letras, signos matemáticos, puntuación. Aprendió a leer este sistema. A muchos le toma un año, pero él lo pudo dominar en un mes”, comentó ella.

Luis aconsejó a los jóvenes estudiantes que no se dejen vencer por las adversidades de la vida y que sigan esforzándose por llegar a sus sueños.

Él en el futuro espera tener su propia empresa y enseñarles a las personas métodos de finanzas personales. (I)