El hotel Claridge de Londres (Inglaterra) tiene la fama de exhibir cada año el árbol de Navidad más glamoroso de todos. Para que luzca totalmente fuera de lo común contrata a prestigiosos diseñadores por una millonada de libras esterlinas que se traduce en los ¡wuauuuuu! pronunciados por los visitantes que ingresan a su vestíbulo.

En el 2019, el diseñador de zapatos Christian Louboutin presentó una instalación inmersiva que transformó el espacio en un bosque helado con un árbol en dorado y rojo, vestido con luces de colores y tacones de aguja de jengibre, ¡y su propia estación de tren! En el 2018, el ícono de la moda Diane von Furstenberg diseñó el “árbol del amor”, decorado con más de 8.000 hojas plateadas pintadas a mano, esferas de vidrio y 150 corazones de vidrio soplado a mano. Y en el 2017, Karl Lagerfeld, una de las fuerzas creativas más influyentes, presentó un árbol invertido de cinco metros de altura que recordaba a una estalactita plateada.

Entre creativos y gigantes

Al cierre de esta edición, ni la página web del Claridge ni los medios de prensa británicos habían anunciado la propuesta del 2020, pero la histórica fuerza de tal iniciativa resulta una inspiración global para atreverse a cruzar el límite de lo tradicional en los árboles navideños.

¡Y no necesitará una millonada para lograrlo! La costumbre de adornar un árbol, que lleva doce siglos acompañando a la Cristiandad, según National Geographic, puede reinventarse de infinitas maneras a través de elementos tan cotidianos como un librero, trozos de madera, hojas de periódico y hasta una piña (si no me cree, mire de nuevo nuestra portada).

Aunque hay ciudades que lo llevan hasta el límite del exceso: desde 1996, la ciudad alemana de Dortmund construye cada año un árbol de navidad para quitar el aliento. ¡Sí, lo construye! Con 45 metros de altura y 40 toneladas de peso, para montarlo suelen ensamblar unos 1.500 abetos rojos en un andamio de acero, reporta el portal DW.

Sin embargo, Sri Lanka anunció en diciembre del 2017 que ellos eran los propietarios del árbol más alto del mundo, con nada menos que 72,1 metros de altura, lógicamente artificial, según registró el libro Guinness de los récords mundiales, publicó EFE.

Sin embargo, el más popular de los árboles navideños exhibidos en espacios públicos sigue levantándose cada diciembre en la plaza Rockefeller (Nueva York). Este año, el gigante abeto de 11 toneladas y 23 metros de altura se iluminó por primera vez con sus 35.000 luces LED a las 20:00 del miércoles pasado. La cadena Telemundo indicó que los visitantes tendrán que seguir ciertas normas para lograr tomar una foto del majestuoso árbol, como pedir un lugar en la fila de espera de manera virtual, entradas monitoreadas y esperar en filas siguiendo las reglas de distanciamiento físico.

Los simples mortales, en cambio, podemos adornar una escalera de tijera o un arbolito que tengamos en el jardín. Y si pensamos en espacios reducidos podemos acomodar un grupo de corchos de botella o frutillas sobre un platón. ¿Se atreve a intentar algo distinto este año? Mire estos ejemplos. Quizá sea una buena idea para recordarnos que con el inicio de este 2021 tendremos una nueva oportunidad para hacerlo todo de manera distinta y con miras a ser siempre mejores.