Sus abuelos Anita y Luis Dávila quienes incursionaron a partir de 1924 en la elaboración de los llamados Panama hats, con un gran éxito. Pero tras la muerte de su abuelo, las máquinas se detuvieron hasta que su nieta, la empresaria y fashionista Cecilia Dávila, también llamada Toquilla’s Queen, decidió volver a ponerlas en marcha con su marca I Love Panama Hats.

¿Cómo está organizado su trabajo y proceso creativo?

Yo me encargo personalmente. Los diseños son creados con base en tendencias y colores de moda. Me encanta viajar y siempre también estoy en busca de materiales e ideas para nuevos modelos. Planeamos nuestras temporadas con mínimo 6 meses de anticipación.

¿Cuál es el modelo más vendido y en qué países?

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Algunos son Estados Unidos, Malasia, Corea, Japón y México. Hemos colocado además sombreros en países de África y también tenemos en Canadá un distribuidor autorizado y ahora es un área muy popular. El más popular es el boater, un modelo que introduje en 2016 al mercado y se inspira en el estilo de Depeche Mode en los ochenta, que le va bien a cualquiera. Y realmente se siente un orgullo cuando ves que tu diseño lo está utilizando, por ejemplo, la actriz Olivia Wilde o la modelo Ruby Rose.

¿Qué elementos marcan la diferencia en el producto?

Los modelos son únicos, inspirados en la música, en viajes, en nuevos materiales, en culturas… La vida nos inspira para darle un giro y convertirlo en un producto de alta moda. También, en uno de mis viajes a la India encontré unos pigmentos naturales con los que hicimos pruebas de teñido y el resultado nos sorprendió al ver esos colores tan vibrantes y que transmiten tanto. Por eso, nuestros pigmentos son un gran factor diferenciador al compararlos con otras compañías. Nuestros pigmentos son exclusivos.

Sobre su mano de obra...

Cuando me reconecté con el negocio, me reencontré también con nuestros tejedores. De momento tenemos empleadas a más de 60 personas, sin contar con los colaboradores externos. Cuando los conocí, me contaron acerca de las diversas problemáticas que enfrentan, así que hablé con ellos y les pregunté cuánto querían ganar por sus productos, ellos nos dieron el precio y acordamos el valor justo que querían que se les reconociera y, además, un adicional, para mantenerlos motivados en su producción. Nuestros sombreros son 100 % ecuatorianos, 100 % hechos con obra de mano ecuatoriana y cada uno es considerado una pieza única.

¿Qué novedades alistan para el próximo año?

Los sombreros estilo vaquero o hippie chic, eso es lo que viene para el 2022. Tengo personalmente más de 50 sombreros y sé que hay muchas más personas que también sienten un cariño especial por este producto que, en mi caso, heredé directamente de mi abuela, llegándome a obsesionar por encontrar esa fórmula para fabricar el sombrero perfecto, porque sí existe el sombrero perfecto para cada uno.