El matrimonio y la crianza de los hijos involucran un compromiso indudable (y en ocasiones, al parecer, interminable). Sin embargo, no es necesario que sea desproporcionado.

Hay muchas razones para igualar la toma de decisiones financieras en su matrimonio. Si usted está entre las muchas personas que se va a casar como parte del gran auge matrimonial por la pandemia, considere agregar otra promesa: que el suyo será un matrimonio de finanzas equitativas.

A continuación, lo que eso podría significar.

Primero, entienda dónde yace el poder: Cuando un nuevo hogar establece un presupuesto, es casi imposible evitar hablar sobre poder.

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Rachel Sherman, profesora de Sociología en la Nueva Escuela para Investigación Social en Nueva York, examinó acuerdos de autoridad en los matrimonios de las personas adineradas en su libro Uneasy Street.

Aunque el género y las normas problemáticas que pueden surgir de él desempeñan un papel, ella indica que al menos dos vectores adicionales influyeron en la dinámica de poder.

El primero involucra la fuente de los recursos de cualquier hogar, incluyendo ingresos, trabajo no remunerado y herencia. ¿Quién recibe o toma el crédito y por qué cosas? ¿Qué privilegios, si es que alguno, se origina con las respuestas a esas preguntas?

El otro es sobre estilos de gasto (¿quién tiene licencia para hacer qué y cuándo y quién decide?). La confusión en este punto puede originarse por haber crecido en una familia con una relación disfuncional con el dinero.

Los hábitos que entren en conflicto pueden causar verdaderos problemas, pero entenderlo es un primer paso importante. “Las personas son afortunadas si su pareja tiene las mismas ideas que ellas”, dijo Sherman.

Tendrá que hablar... mucho: Los planificadores financieros participan en muchas conversaciones con recién casados y pueden detectar patrones preocupantes. Un tema frecuente: solo uno de los miembros de la pareja habla.

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“A menudo tienen una reunión con solo una mitad de la pareja”, dijo Marci Bair, planificadora financiera que radica en San Diego. Con mayor frecuencia, es el hombre en las parejas heterosexuales quien se presenta o llama por su cuenta (o desea hacerlo).

En Fyooz Financial Planning, no se permite ese tipo de exclusión o negligencia. Incluso, cada pareja se reúne con otra pareja: Dan y Natalie Slagle, quienes en conjunto administran el negocio en Rochester, Minnesota.

Se puede sentir un poco como una cita doble y, como ocurre en muchas citas, hay focos rojos. “Los focos rojos habitualmente están relacionados con los pronombres que se usan: en lugar de nosotros”, dijo Dan Slagle.

Natalie Slagle continuó: “Si no se ven a ellos mismos como una pareja, va a ser muy difícil crear un plan financiero exitoso para dos personas”. Lo ideal es que sean un frente unido.

No debe haber un ‘cónyuge financiero’: Incluso si ambos están presentes e involucrados al mismo nivel en cualquier conversación sobre su dinero, muchas parejas tienen solo una persona que se encarga de todas las finanzas del hogar.

“Lo llamo el ‘cónyuge financiero’ y el ‘cónyuge no financiero’”, dijo Annelise Bretthauer, planificadora financiera en Hillsboro, Oregón.

En general, a ella no le agrada esa configuración o forma predeterminada, en parte debido a lo que puede pasar cuando termina un matrimonio, ya sea porque uno de los integrantes muere o cuando la relación deja de funcionar.

Hay muchas maneras correctas de hacerlo: Puede tener certeza sobre la sabiduría de una cuenta bancaria mancomunada y una contabilidad rigurosa de los gastos. O tal vez prefieres un trío de alcancías virtuales llamadas tuya, mía y nuestra. Ambas pueden funcionar.

“Cuando las personas preguntan, les digo que la manera correcta de organizar el dinero es de la manera en que no peleen por ello”, dijo Alexandra Killewald, catedrática de Sociología en la Universidad de Harvard.

Mantener las finanzas separadas no evita que usted o su pareja peleen de manera inadvertida por ese tema.

“Si tienen cuentas separadas, ¿qué tan separadas están en realidad?”, cuestionó Lazetta Rainey Braxton, planificadora financiera en Brooklyn. “¿Puedes gastar sin ser juzgado? ¿De la manera que desees? ¿Solo con base en el sistema de valores compartido?”.

Pero puedes hace un presupuesto equivocado: Sea cauteloso sobre cómo habla (e incluso piensa) sobre el ingreso de quién es para qué.

Viviana A. Zelizer, catedrática de Sociología en la Universidad de Princeton, pasó años examinando cómo las parejas asignaban etiquetas al dinero que ingresaba. A menudo, los ingresos de las mujeres se destinaban a patrones particulares de distribución (para cuidado infantil, vacaciones o campamentos de verano y no para, digamos, la hipoteca).

“De alguna manera, eran un poco diferentes, y tal vez más secundarios, que los artículos a los que se destinaba el dinero principal”, dijo. “Yo les decía a las parejas que se dieran cuenta de lo poderoso que era eso”.

Si tienen al menos una cuenta mancomunada (para pagar por todos los gastos compartidos) tal vez nadie sentirá que su ingreso es menos relevante.