Según cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el 2022 más de 78.000 mujeres fueron diagnosticadas de cáncer de cuello uterino y más de 40.000 fallecieron por esta enfermedad en la Región de las Américas. Solo en Latinoamérica y el Caribe la tasa de mortalidad es tres veces más alta.

Pero ¿sabía que este tipo de cáncer se puede prevenir? La gineco obstetra Ligia Saltos, médica tratante del Hospital Gineco Obstétrico Isidro Ayora, indica que su principal causa es la infección persistente por el Virus del Papiloma Humano (VPH), transmitido por contacto sexual.

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Como las principales formas de prevención menciona:

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  • Vacunación contra el VPH: “Es altamente eficaz cuando se administra antes del inicio de la vida sexual. En Ecuador, el Ministerio de Salud Pública (MSP) ofrece la vacuna de manera gratuita a niñas y niños de entre 9 y 14 años, como parte del esquema nacional de inmunización”.
  • Pruebas de diagnóstico: “Las pruebas de detección del VPH son esenciales para identificar infecciones de alto riesgo de manera temprana”.
  • Uso de métodos de protección: “El uso correcto y constante de preservativos ayuda a reducir el riesgo de contagio del VPH”.

Existen dos pruebas esenciales para la detección temprana del cáncer de cuello uterino: el Papanicolau (PAP), “detecta cambios celulares en el cuello uterino. En Ecuador, el MSP a partir de los 25 años desde que inician su vida sexual”. Y la prueba molecular “para la detección de los genotipos de alto riesgo 16 y 18 para VPH, en mujeres a partir de los 30 años”.

Síntomas

La doctora Saltos indica que en las etapas iniciales, este tipo de cáncer podría no presentar síntomas. “Esto hace crucial su detección mediante pruebas, especialmente las moleculares que ayudan a detectar los genotipos de alto riesgo”.

Sin embargo, cuando aparecen signos pueden incluir: sangrado vaginal anormal, es decir fuera del periodo menstrual, después de tener relaciones sexuales o en mujeres menopáusicas; dolor durante las relaciones sexuales; flujo vaginal con mal olor; y dolor pélvico o en la parte baja del abdomen.

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Expectativas de vida

La especialista señala que la expectativa de vida para quien padece este tipo de cáncer está directamente relacionada con el momento del diagnóstico. “Un diagnóstico temprano ofrece la oportunidad de curar la enfermedad a tiempo, lo que permite a la paciente continuar con su vida en mejores condiciones”, enfatiza.

“El acceso oportuno a diagnóstico y tratamiento es fundamental. Dependiendo del estadio de la enfermedad, las opciones de tratamiento incluyen cirugía, radioterapia, quimioterapia y crioterapia, entre otras”, añade. (I)