En el imaginario de las personas suele asociarse a la suciedad con las enfermedades. La ciencia ha demostrado que las condiciones de vida insalubres generan problemas de salud a una gran parte de la población.

Sin embargo, esa situación no afectaría a personas que viven en situación de calle, recicladores, que en muchos casos pasan días e, incluso, meses sin tomar un baño o lavarse las manos. ¿Por qué estas personas parecen tener inmunidad ante las enfermedades pese a vivir o trabajar en sitios poco higiénicos?

Especialistas consultados confirman que esa exposición por muchos años a microorganismos ha fortalecido su sistema inmunológico.

El doctor Hernán Urgilés Morejón refiere la teoría de la higiene para explicar este fenómeno que se registra en una parte de la población.

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“La teoría propone que la exposición a gérmenes y determinadas infecciones en la infancia favorece el desarrollo de anticuerpos protectores. Entonces, entre más contacto tengo yo con gérmenes, lógicamente que el organismo va a reconocer a todos aquellos y va a montar una respuesta contra esos microbios”, explica el jefe del departamento de Inmunología del Hospital Ceibos del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

Cómo funcionan las defensas

El sistema inmunológico o sistema inmunitario está conformado por diferentes órganos, tejidos, células y moléculas “que tienen relaciones interdependientes muy estrechas para poder responder adecuadamente a los agentes extraños”, recoge un artículo de los doctores José M. Ballester Santovenia y Consuelo Macías Abrahamla, publicado en la Revista Cubana de Hematología, Inmunología y Hemoterapia.

“Se puede clasificar la inmunidad en natural, con la que nacemos, y específica, que se adquiere durante el crecimiento y adaptación al medio. Sus componentes más importantes son la piel y mucosas, los órganos linfoides como las amígdalas, las adenoides, el bazo, el timo, los ganglios linfáticos existentes en el tejido pulmonar e intestinal; proteínas que están presentes en la sangre, como las inmunoglobulinas, que son los anticuerpos, y numerosas células leucocitarias, dentro de las cuales tienen una participación muy especial los linfocitos”.

La principal función de los linfocitos (B) es la detección de moléculas extrañas al organismo, denominados antígenos, y la producción de anticuerpos específicos para neutralizarlas.

Cómo estimular tu sistema inmunológico

La exposición a los agentes extraños genera un traspaso de información que aprovechan las defensas del organismo, agrega el galeno Urgilés, como si se tratara de una construcción constante de una base de datos de amenazas.

“Generalmente, las vías de entrada de los microbios son diferentes y cuando el niño entra en contacto con un microbio a través de las manos, a través de agua contaminada, lógicamente que se está introduciendo microbios que ellos van a estimular al sistema inmune a producir anticuerpos contra esos microbios y cuando ellos ingresen otra vez ya son reconocidos fácilmente y por ende no van a producir la enfermedad porque el organismo ya ha establecido su mecanismo de defensa, produciendo anticuerpos”, detalla el doctor.

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Él aconseja a la ciudadanía mantener los hábitos de higiene como el lavado de manos, práctica que ha ayudado a combatir el contagio del SARS-CoV-2, por ejemplo.

Pese a la capacidad de adaptación que tiene el organismo para bloquear las amenazas que hay en lugares poco limpios, la inmunóloga María Fernanda Macías advierte que eso dependerá de la condición de salud de cada persona.

“Si esa persona por ahí no se alimenta bien, no tiene una buena condición en cuanto a vitaminas, minerales necesarios para que el sistema inmune reaccione bien, pues de nada sirve eso. Igual se puede enfermar con una infección y pueda ser que hasta peor más adelante, porque puede ser algo crónico, algo que se quede de repente latente, entre comillas dormido, pero luego en alguna otra condición pues aparece esta enfermedad, que ya la tenía desde antes”, cuenta la doctora Macías.

Cuidados

Por ello, la doctora que dirige el consultorio Reumaintegral sugiere una alimentación balanceada, unas ocho horas de sueño diarias, prendas de protección, entre otras medidas, para prevenir problemas de salud.

Alimentos que nos ayudan a fortalecer el sistema inmunológico

La especialista aclara que el cuidado del sistema inmunológico no significa que el individuo deba encerrarse en una burbuja, ya que, explica, los mecanismos de defensa tienen que entrenarse desde temprana edad.

“Porque una burbuja no es la vida real, entonces, los niños tienen que ver las texturas, porque eso les ayuda en la parte psicomotriz, también les ayuda a reconocer al sistema inmune que eso no está bien y crea anticuerpos. En ese sentido, por ejemplo, a un bebé se lo debe exponer gradualmente a su entorno. Hay padres que lo dejan en el piso, no importa que lama lo que sea en el piso, ni siquiera limpio el piso, no, tampoco así. No hay que llegar al otro extremo tampoco”, sostiene la experta. (I)