El mundo los verá muy pronto juntos cuando, este jueves 1 de julio, develen en conjunto la estatua de su madre, Diana de Gales, en el Palacio de Kensington (Londres), donde residió hasta su fallecimiento el 31 de agosto de 1997. Ese día cumpliría 60 años de edad.

Diana de Gales y sus hijos, los príncipes Enrique (al frente) y Guillermo, en foto tomada el 9 de agosto de 1987. (AP Photo/John Redman)

Sin embargo, los hermanos siguen distanciados. Incluso se ha anunciado que darán discursos por separado y no juntos, tal como sí ocurrió en el aniversario 20 de la muerte de Lady Di, en el 2017.

La razón es obvia. La decisión de Enrique de renunciar a sus deberes oficiales como miembro de la familia real británica para finalmente residir con su esposa, Meghan Markle, a partir del 27 de marzo de 2020, en la ciudad de Los Ángeles (Estados Unidos) fue solo el inicio de una serie de sucesos mediáticos que han incluido la exhibición global de varios trapos sucios de la monarquía liderada por su abuela paterna, la reina Isabel II.

Así que bien podemos decir que, en el último año y medio, el hermano menor ha dominado las portadas y espacios estelares de los medios de comunicación, al igual que las redes sociales. ¡Es el hermano más mediático! Pero aún hay mucho que decir sobre ellos.

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Foto de archivo tomada el 6 de septiembre de 1997 con el príncipe Guillermo (14 años de edad, izquierda) y el príncipe Enrique (12, derecha) de Gran Bretaña, hijos de Diana, princesa de Gales, mientras el ataúd de su madre es sacado de la Abadía de Westminster durante el servicio funerario. El príncipe Enrique sufrió un "caos total" antes de buscar ayuda para lidiar con la muerte de su madre, dijo en una entrevista publicada el 17 de abril de 2017. (AFP / POOL / Adam BUTLER)

Armar un duelo entre las características de dos hermanos puede sonar bastante interesante y común en todo estrato social, ya que las familias, desde la más humilde hasta la más pelucona, suelen comparar a sus miembros más jóvenes –incluso involuntariamente– en un odioso ejercicio que los psicólogos recomiendan no realizar (aunque parece inevitable).

Ese enfrentamiento de cualidades fraternales suele producirse en confianza, puertas adentro, ya que solo los padres conocen a sus hijos con la profundidad necesaria para hacerlo. Sin embargo, la elevada exposición mediática de la que gozan los hijos de la fallecida princesa Diana de Gales permite que nosotros, simples plebeyos de sangre roja, podamos atrevernos a poner en la balanza a ambos hermanos de “sangre azul” en diversos aspectos que dibujan sus perfiles como padres de familia: Guillermo tiene tres hijos en sus diez años de matrimonio con Catalina; ellos son Jorge (7 años), Carlota (6) y Luis (3). Mientras que en sus tres años de unión, Enrique tiene dos pequeños con Meghan: Archie (2 años) y Lilibet Diana (nació este 4 de junio).

Primera impresión

Supongamos que nos presentan a ambos. Guillermo, con 38 años de edad, le gana a Enrique (36 años) en altura física: aquel tiene 1,91 metros de estatura, mientras que el más joven se eleva 1,85 metros sobre el suelo. Además, es el gran candidato a asumir el trono del Reino Unido, porque es el segundo en la línea de sucesión (después de su padre, Carlos), mientras que Enrique es el sexto, después de su padre, hermano y tres sobrinos.

Príncipes Enrique (frente) y Guillermo. Foto: Archivo.

Pero Enrique tiene esa aura de chico rebelde que impresiona, sumada a su pinta desgarbada repleta de una actitud independiente propia de alguien que desea controlar su propia vida ocurra lo que ocurra. Incluso no tardó en conseguir trabajo lejos de la corona. Y, vale decirlo, también le gana a su hermano mayor en cabellera, ya que parecería que el primogénito está quedándose calvo.

Perdón por la superficialidad, pero punto para Enrique.

Carisma

El príncipe Enrique tiene un ángel especial que, por ejemplo, provocó ovaciones del público cuando el domingo 2 de mayo hizo una aparición en el Vax Live: The Concert To Reunite The World (Vax Live: El concierto para reunir al mundo), organizado para promover la vacunación global contra el COVID-19 y que contó con la aparición de celebridades globales como el papa Francisco y el presidente Joe Biden, además de estrellas de Hollywood como Ben Affleck y Sean Penn. “Esta noche nos solidarizamos con los millones de familias de toda India que están luchando contra una segunda ola devastadora”, dijo Enrique a los espectadores en un gran estadio de California.

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El príncipe Enrique participó en el Vax Live. Foto: https://media.globalcitizen.org/.

Guillermo no suele recibir ese tipo de bienvenidas. Es más, en diciembre pasado él y Catalina viajaron durante tres días en tren por Gales y Escocia para dar saludos navideños y expresar gratitud al personal de primera línea por su trabajo arduo y peligroso. Pero los líderes regionales los recibieron fríamente, y un funcionario galés dijo que preferiría que “nadie realizara visitas innecesarias” durante la pandemia de coronavirus. Punto para Enrique.

Romanticismo

En abril pasado, Guillermo compartió públicamente la forma en que le propuso matrimonio a Catalina. Durante una entrevista con CNN, dijo que la gran pregunta llegó durante unas vacaciones en Kenia en octubre de 2010. “Quería que significara algo importante… África es definitivamente uno de los lugares a los que voy. Me tranquiliza por completo”, dijo.

“Realmente no lo planeé con tanta antelación. Solo sabía que quería que me sintiera cómodo donde lo hice”. El príncipe también dijo que estaba decidido a ofrecerle el anillo de compromiso de la princesa Diana, como una “forma de asegurarse de que su madre “no se perdiera el día de hoy y la emoción”. Y tampoco estaba seguro de la respuesta, porque se arrodilló cargado de nervios y con la actitud humilde del hombre enamorado. ¡Eso es sentimentalismo puro!

El continente africano también es muy importante para Harry, quien se enamoró de Meghan mientras disfrutaban de un safari africano y a quien le pidió matrimonio con un anillo hecho con un diamante de Botsuana. Sin embargo, tenemos más detalles sobre la emotiva propuesta de Guillermo, así que punto para él.

Madurez

Todo el espectáculo mediático construido por Enrique desde Los Ángeles para criticar a su familia en el Reino Unido ya suena, digámoslo así, exagerado. Sin querer menospreciar el sufrimiento que pudo haber padecido Meghan por los presuntos desplantes originados desde los parientes de su esposo, Enrique bien podría manejar tal situación de una manera más prudente (es decir, sin convocar audiencias de millones de espectadores, como cuando habló con Oprah Winfrey en marzo).

Esta imagen sin fecha publicada el 7 de marzo de 2021 cortesía de Harpo Productions muestra al príncipe Enrique (i) y su esposa Meghan (c), duquesa de Sussex, en una conversación con la presentadora de televisión estadounidense Oprah Winfrey. Foto: -- JOE PUGLIESE

Solo ellos conocen realmente los detalles sobre esa lujosa jaula que significa ser parte de la familia real, pero familia es familia y no debería atacarlos de una manera tan pública.

En cambio, Guillermo se ha mantenido especialmente cauteloso ante la prensa en estos difíciles momentos, y ni siquiera ha emitido comentarios críticos hacia su hermano menor, mostrándose conciliador cuando se encontró con él durante el funeral de su abuelo paterno, el príncipe Felipe de Edimburgo. Punto para el hermano mayor.

Hombre de familia

Enrique se mudó a Los Ángeles para evitar que su esposa y el pequeño Archie (aún no nacía Lilibet Diana) convivan con las presiones excesivas que supone ser parte de la familia real británica. Él las ha conocido desde siempre, por lo que ha confesado que cuando era muy joven cayó en problemas de depresión, alcohol y drogas. Podemos interpretar que sus decisiones han sido por amor.

El príncipe Enrique junto a su esposa, Meghan Markle, y el hijo de ambos, Archie.

A Guillermo, sin embargo, parece irle bastante bien criando a su familia dentro del entorno de la realeza, tal como sugieren las fotos y videos que suele compartir en sus redes sociales.

El segundo en la línea de sucesión al trono se muestra como un hombre que ama profundamente a su familia, aquella que lo crio y también la que ha formado con Catalina. Ese equilibrio lo hace ganar simpatías especiales de parte del pueblo británico. Puntos para Guillermo, el querendón, y, ¡claro que sí!, Enrique, el protector.

Terminamos este duelo con un empate para estos dos hermanos que, cada uno a su manera, se han ganado simpatías y, ¿por qué no?, rechazos. Pero como padres aspiran a ser lo que todo hijo o hija espera: simplemente perfectos. (I)