Las pruebas adquiridas por el Municipio de Quito para detectar coronavirus tendrían una aplicabilidad limitada. El cabildo quiteño importó 100.000 test desde Corea del Sur.

Ese es el resultado preliminar de un estudio hecho a esas pruebas por la Universidad de las Américas (UDLA).

El objetivo era determinar la sensibilidad como la especificidad. La primera se refiere a si una persona es negativa y la segunda a si es positiva.

"En nuestros resultados, la especificidad de la técnica sí es buena, es decir si alguien es negativo pues la prueba del Municipio parece que le da por negativo. El problema es que en función de la carga viral hay una pérdida de sensibilidad. No es que no funcione, es que pierde sensibilidad a ciertos valores de carga viral. La carga viral es la cantidad de virus que una persona tiene en el organismo (...) el 40% de los positivos ya no los ve como positivos", dijo Miguel Ángel García, líder del proyecto de coronavirus en la UDLA.

Al consultar si sirven o no para detectar casos, Tannya Lozada, directora de investigación de la UDLA, respondió que la prueba servirá siempre y cuando a la persona a que se le tome la muestra tenga una carga viral mayor a 500 por microlitro. "El problema es cuando las personas tienen una carga viral menor. Ahí el kit no siempre identifica y lo que pasa es que dá falsos negativos", sostuvo Lozada.

García agregó que los test del Municipio no son exactamente PCR sino Lamp, muy similar a la primera, a diferencia de las pruebas rápidas que detectan la presencia de anticuerpos o de defensa.

La validación se hizo a muestras reportadas como positivas y negativas. El estudio se volverá a repetir en esa universidad.

Si es que se confirma el estudio, Linda Guamán, de la secretaría de Salud del Municipio, no descartó que pueda haber un reemplazo de los test porque lo que se quiere, argumentó, es que haya mayor sensibilidad.

Guamán mencionó que enviaron las pruebas a otro laboratorio para una segunda validación. (I).