Mientras para el Ministerio de Energía y Minas habría un sabotaje detrás de la ruptura en el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), que causó un derrame de crudo en Esmeraldas, la Asociación Nacional de Trabajadores de las Empresas de la Energía y el Petróleo (Antep) habla de un autosabotaje.

El gremio asegura que desde hace meses los trabajadores han denunciado una política de autosabotaje a Petroecuador, “igual que en el sector eléctrico”.

Antep pide al Gobierno asumir su responsabilidad e indicar cuántas veces se ha reunido el directorio de la empresa pública y qué ha tratado en sus sesiones o quién ha nombrado a los gerentes generales de la empresa, pues indica que se nombraron cuatro gerentes de transporte en tres meses.

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Y hace mención a los movimientos administrativos internos y el despido de personal técnico y administrativo especializado, y a una comunicación del 19 de febrero pasado dirigida a la Presidencia y al ministerio alertando de problemas en el oleoducto, “y que como resultado se le abrió un proceso de visto bueno” al representante del Comité Nacional de Seguridad, Salud y Ambiente.

En la carta, que aseguran fue enviada, se pedía la remoción del cargo y la cesación de funciones de la gerente general de Petroecuador, Leydi Jiménez Rivera, y también se indicaba el riesgo de paralización del SOTE: “El deficiente manejo administrativo podría comprometer la operatividad de esta infraestructura crítica para el transporte de crudo. Advertimos que cualquier interrupción en su funcionamiento será responsabilidad directa de la actual administración”.

La tarde del jueves pasado, se reportó la rotura del SOTE en el sector El Vergel-Mirador. El derrame de crudo afectó varios afluentes de la provincia, por lo que se han generado estragos en el acceso al agua potable. (I)