Aunque en el 2024 las condiciones climáticas afectaron al sector lácteo tanto en producción por la sequía como en el consumo por los apagones, en estos primeros meses del 2025 de intensas lluvias no se ve un efecto.
La industria reporta que la recepción de leche al cierre del año pasado llegó a 494,95 millones de litros de leche cruda, que frente a los 501,06 millones de litros del 2023 dan una reducción del 1,22 %.
En cuestión de precios, de enero a febrero pasado el índice de precios al consumidor subió en el caso de la leche pasteurizada en 1,16 %, la leche UHT (larga vida) en 0,23 % y el yogur en 5,65 % y bajó en quesos en un 2,56 %.
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Estos cuatro productos componen la canasta básica láctea. A febrero del 2025 el costo es de $ 39,83, similar al de enero y menor al de febrero del 2024 ($ 40,51).
Estos son parte de los datos que presentó este martes 1 de abril de 2025 el Observatorio del Centro de Industria Láctea del Ecuador (CIL), que promueve la integración de los actores de la cadena. El objetivo es dar información del sector.
El Observatorio Lácteo es una plataforma de investigación, análisis y difusión de la información técnica y estadística sobre la cadena láctea: desde el productor de leche cruda hasta la percha disponible para el consumidor.
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En un sector que ahora se regula con una ley que fija el precio de la leche y sus derivados, la información y el trabajo en conjunto cobra más importancia.
Los precios de la cadena láctea se han mantenido desde enero del 2023 sobre los $ 0,53 y a diciembre pasado llegó a $ 0,55. A diciembre del 2023 estaba en $ 0,54 y a diciembre del 2024 en $ 0,55, por lo que el alza fue de 1,95 %.
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El precio de referencia actual para el productor es de $ 0,5027 con determinadas características, y la subsecretaria de Producción Pecuaria, Johana Jácome, indicó que por mejor calidad se llega a pagar $ 0,5860.
El problema actual es la informalidad, pues casi la mitad de la leche que se procesa va a la informalidad. En ello se trabaja, el Centro de Industria Láctea con las entidades de control, como la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa). Por ejemplo, en enero se realizó un operativo a veinte marcas en Azuay y la Costa y diez marcas terminaron siendo retiradas, diez con actos administrativos.
En ese control el CIL también llama al consumidor a fijarse en los empaques, verificar los registros sanitarios, sobre todo en los centros de abastos, y asegurarse de que el producto que consume es formal. (I)