En un hecho que forma parte de la historia de la política ecuatoriana, las Fuerzas Armadas ejecutaron un golpe de Estado el 15 de febrero de 1972, derrocando al presidente José María Velasco Ibarra y otorgando el mando supremo del país al general de brigada Guillermo Rodríguez Lara. El suceso, que ocurrió en pleno feriado de carnaval y pasó a la historia como el Carnavalazo, se desarrolló de manera rápida y sin enfrentamientos armados.