Un viaje en el tiempo. Un reencuentro con personajes y momentos que hicieron historia. Una sorpresa, un dato olvidado que siglos después nos maravilla. Esos son los museos de Quito, que en estas fiestas de la capital abren sus puertas e invitan a propios y extraños a un viaje en el tiempo que nos permita comprender buena parte de lo que ahora somos.

Quien se anime a iniciar el trayecto puede empezar por recorrer el centro histórico y decidirse por entrar a cualquiera de los 32 museos del casco colonial. Algunos atienden dentro de las iglesias y otros son independientes de estas.

No solo están allí las representaciones y muestras de las gestas heroicas de los próceres o las grandes batallas de la independencia, sino también los secretos mejor guardados de la iglesia, las leyendas que han pasado de generación en generación, edificaciones con estilos arquitectónicos que marcaron épocas o manifestaciones religiosas, artísticas y de la tradición popular que, en el día a día del Quito contemporáneo, muchas veces pasan inadvertidas.

Para estas fiestas por los 487 años de fundación, el Municipio de Quito ha preparado una programación especial en cinco museos emblemáticos:

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  1. Museo del Carmen Alto: El domingo 5 de diciembre podrá acceder al campanario de la iglesia ubicada en este claustro. El costo es de $ 5,00 y el horario será de 09:30 a 16:00.
  2. Museo de la Ciudad: Un recorrido histórico por las etapas que ha atravesado Quito desde los tiempos de sus comunidades más antiguas se realizará el sábado 4 de diciembre a las 11:30. El costo de la entrada es de $ 3,00 para adultos, $ 2,00 para estudiantes con carné y $ 1,50, niños de 3 a 11 años.
  3. Museo Interactivo de Ciencia (MIC): Niños, jóvenes y adultos podrán disfrutar de una noche quiteña en el primer barrio industrial y obrero de Quito, Chimbacalle. Además, podrán participar del campeonato de 40 (juego de cartas). El evento se llevará a cabo el 4 de diciembre. A las 16:00, el juego del 40; y a las 18:00, el recorrido de antorchas.
  4. Yaku Museo del Agua: La feria de emprendimientos “Agua/Cero” propone una exposición de alternativas para el consumo sostenible de los recursos naturales. La feria está disponible desde el 3 hasta el 6 de diciembre en el horario de 10:00 a 17:30 (último ingreso 16:30). El acto es gratuito.
  5. Centro de Arte Contemporáneo (CAC): El programa sobre las estrategias de atención comunitaria dentro de la epidemia del VIH. Centra el interés en historias de atención colectiva. El evento organizado en asociación con Visual AIDS for Day With (out) Art 2021, presentan Enduring Care, del 3 al 5 de diciembre, de 10:30 a 16:00. La entrada es gratuita.

Si usted decide adentrarse aún más en la generosidad de los museos quiteños, existen aún más opciones para disfrutar de la historia, gastronomía, arte y religión, muy presentes en diferentes épocas de la capital del Ecuador.

Según la Fundación Museos de la Ciudad, Quito cuenta con 32 museos en el centro histórico. Además, según el repositorio del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP) este lugar es mágico por los 27 inmuebles religiosos que posee. A continuación, podrá hacer un breve recorrido por algunos de los icónicos lugares que el casco colonial ofrece para los visitantes.

Iglesia de La Compañía

La iglesia de La Compañía, en la calle García Moreno, es la máxima representación del barroco quiteño, su construcción tomó 160 años (de 1605 a 1765). En la parte alta cuenta con un un órgano de viento con 1804 tubos que es usado en ceremonias especiales. Todo funciona.

En su museo, se pueden encontrar los restos y reliquias de Santa Mariana de Jesús, y es posible hacer un recorrido por las catacumbas.

En esta iglesia hay un misterioso mueble de madera llamado el “secretero”, que guarda un cajón misterioso, del cual, dice la leyenda, solo el carpintero creador y el cliente conocen su ubicación y clave para abrirlo.

QUITO (03-12-2021).- Secretero que se encuentra en la iglesia de La Compañia. Carlos Granja Medranda / EL UNIVERSO Foto: Carlos Granja Medranda

“Se dice que el artista de la madera firmaba su acta de muerte o le cortaban la lengua, para que no revele dónde está el cajón secreto”, dice el guía turístico e historiador Christian Oleas.

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Convento de San Francisco

A un lado de la iglesia, ubicada en la calle Cuenca, está el ingreso a los patios del convento franciscano. Los visitantes pueden recorrer los pasillos, subir a las cúpulas, apreciar la arquitectura de las instalaciones que está abarrotada de obras de arte. Uno de los detalles que queda de las obras es que la mayoría de artistas murieron jóvenes, debido a haber aplicado la técnica claro-oscuro, que requería del uso de cobre y materiales tóxicos. Por ello, muchas obras, de la Escuela Quiteña, son anónimas.

En este lugar, aseguran los guías, se instaló la primera planta de elaboración de cerveza que existió en el país. De hecho, según Cristian Oleas, en este sitio, en 1566, nació la primera cerveza de toda América, bajo la dirección de Fray Jodoco Ricke.

En honor a ello, los turistas pueden degustar de una cerveza artesanal preparada de tal manera que se asemeje a la que se consumía allí hace más de 400 años. También se pueden observar los cuartos, barriles, calderos, tuberías y herramientas que fueron usadas para el procesamiento de la cebada.

El convento de San Francisco tiene 13 patios y abarca cinco hectáreas. La biblioteca cuenta con más de 5 mil volúmenes, muchos de los cuales se encuentran en recuperación.

Museo del Carmen Alto

Este museo está en el barrio de San Sebastián y permite aproximarse a la vida de las mujeres que deciden entregarse de lleno a Dios en un claustro. Allí, se han adecuado salas de representación de las habitaciones o “celdas”, como las llaman en este lugar.

En los recorridos por los pasillos y salas de comedor, cocina o cuartos de reunión, el visitante se encuentra con vestimentas o símbolos de las ceremonias que se celebran allí, en el encierro.

El claustro real, que existe hasta hoy, está separado del museo por unas puertas; sin embargo, tras el cierre de la jornada de turistas, las monjas ocupan estas instalaciones para cumplir con una apretada agenda de actividades diarias.

En la capital existen seis monasterios de clausura: Carmen Alto, Carmen Bajo, Santa Catalina, Santa Clara, La Inmaculada Concepción y Las Agustinas. Todos están ubicados en el centro histórico.

Museo de la Ciudad

El hospital San Juan de Dios fue creado por orden del rey Felipe II en 1565 y es la edificación civil más antigua de todo el país. Funcionó como tal, recibiendo enfermos de toda la nación, hasta 1974.

Luego de ese año, permaneció cerrado totalmente, hasta que, tras dos etapas de restauración, el viejo hospital fue transformado en lo que actualmente se conoce como el Museo de la Ciudad, ubicado en la calle García Moreno.

En los recorridos se muestra la historia de Quito a través de los siglos y se pueden ver las salas donde se atendía a los pacientes, así como las rudimentarias medicinas y herramientas que usaban los primeros médicos en la ciudad.

Convento de Santo Domingo

La iglesia está ubicada en la calle Venezuela y, en los últimos años, su plaza se ha caracterizado por recibir a los manifestantes que llegan en multitudes para reclamar a los gobiernos de turno.

La iglesia que cuenta con tres cúpulas a las que los turistas pueden acceder permite una vista panorámica de la calle Mama Cuchara, la casa que perteneció a personajes históricos como Eugenio Espejo y José Mejía Lequerica. Además, contemplar las demás cúpulas de los complejos religiosos cercanos.

Vicente Ramos, encargado del área turística del convento comenta que en el sitio cuentan con un museo de arte religioso y la exposición de obras pertenecientes a la Escuela Quiteña de Artes, creada desde inicios del siglos XVI hasta el siglo XX.

Los visitantes pueden apreciar los estilos de la iglesia y del convento como diferentes ambientes. Desde hace tres años, la administración de los padres dominicos permitió el acceso a conocer lugares poco frecuentados, como las cúpulas, capillas y el claustro principal.

Museos en La Ronda

La calle Morales, más conocida como calle La Ronda, es la cuna del pasillo ecuatoriano. Si esta calle es famosa, es por las serenatas de los enamorados que iban a la conquista de las quiteñas que los esperaban en los balcones.

Desde su rehabilitación, con una infraestructura renovada, se ha convertido en un sitio de restaurantes, bares y cantinas, donde el olor a canelazo es común.

Allí se pueden encontrar exposiciones de juegos tradicionales. El taller Zabala Artes tiene los típicos trompos (juguete de madera que gira en su propio eje al ser lanzado con una piola); su propietario, Gerardo Zabala, el “rey del trompo” realiza demostraciones para los turistas nacionales y extranjeros.

Marta Pacheco, la “hojalatera de La Ronda”, pertenece a la tercera generación de una familia dedicada a esta actividad. Su habilidad para manipular las latas le permitieron recuperar juguetes antiguos y representar los artículos de cocina utilizados desde la época colonial. Todo es hecho a mano.

Museos de la Defensa Nacional

En Quito existen tres museos administrados por el Ministerio de Defensa que cuentan la historia de las Fuerzas Armadas y las gestas libertarias por la que pasaron los primeros ejércitos. También permiten apreciar edificios que antes fueron de ocupación militar y que ahora están a la disposición de los turistas.

El primero es La Casa de Sucre, ubicado en la calle Venezuela, entre la calle de su mismo nombre (Sucre) y la de su coideario, el libertador Simón Bolívar. Aquí existe una colección de objetos que pertenecieron al Mariscal de Ayacucho, así como una simulación de cómo fue su vivienda familiar. Además, se pueden ver cartas originales firmadas por Sucre y Bolívar.

El segundo museo es el antiguo Círculo Militar, ubicado muy cerca del Palacio de Carondelet, que sirvió como base de reuniones y actos protocolarios de los militares. Hoy puede ser usado para exposiciones culturales de manera gratuita o como punto de encuentro de autoridades.

El tercero es el museo Templo de la Patria, que rinde homenaje a la Batalla de Pichincha. Allí se exponen y recrean las transformaciones políticas, las guerras, las estrategias militares y las armas y vestimentas de los primeros ejércitos. Por fiestas de Quito, habrá recorridos especiales.

Museo de la iglesia de San Diego

El cementerio de San Diego está ubicado en la parte posterior de la iglesia del mismo nombre, en la parte sur del casco colonial de Quito. Se ha convertido en uno de los sitios favoritos para la recreación teatral de leyendas, que juega con la tradición y el misterio de la noche en medio de lápidas.

Allí existe un museo de arte religioso y se puede conocer la iglesia. Una puerta que está detrás del altar conduce a una habitación con osamentas (huesos y cráneos humanos) que fueron encontradas durante el proceso de restauración.

En este convento, el grupo de teatro Leyendas Nocturnas revive leyendas quiteñas, como las del “Padre Almeida” y del “Gallo de la Catedral”.

La Basílica del Voto Nacional

Este complejo es una de las obras monumentales de la arquitectura neogótica en Quito. Ubicado en el extremo norte del centro histórico, tiene la facilidad de ser visto desde la mayoría de los miradores.

Su construcción inició en 1872 en la presidencia de Gabriel García Moreno y por iniciativa del padre Julio María Matovelle. En 1924 se terminaron los trabajos, aunque a pesar de su majestuosidad en los lados del complejo aún hay paredes sin terminar. “Existe la leyenda de que cuando terminen su construcción se acabará el mundo”, dice el guía Christian Oleas.

QUITO .- Iglesia de La Basílica del Voto Nacional. Carlos Granja Medranda / EL UNIVERSO Foto: Carlos Granja Medranda

Esta iglesia de estilo neogótico, cuenta con una característica en sus gárgolas (que son animales dispuestos en los bordes de la construcción con la creencia de que cuidan el templo de los espíritus malignos), la fauna colocada pertenece a especies representativas del Ecuador. Desde las cúpulas se puede identificar al cóndor, osos de anteojos, perezosos, pumas, tigrillos e iguanas terrestres.

Unas escaleras metálicas permiten subir hasta una altura de 101 metros y admirar la belleza arquitectónica del centro histórico. (I)